La situación del delantero Folarin Balogun, quien había sido expulsado en el último encuentro de la fase de grupos frente a Bosnia-Herzegovina, dio un giro inesperado tras la intervención de la administración estadounidense. Donald Trump confirmó haber solicitado personalmente una revisión de la sanción, al declarar ante la prensa: “Sí, pedí una revisión por parte de la FIFA”.
De acuerdo con información recabada por The Athletic, el presidente estadounidense mantuvo una comunicación directa con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a inicios de la semana. Esta llamada fue el eje central de una serie de movimientos que involucraron a funcionarios de alto rango, incluido el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y figuras del ámbito privado vinculadas a la Federación de Fútbol de Estados Unidos, quienes articularon los argumentos legales necesarios para presentar el reclamo ante los organismos disciplinarios.
La resolución se fundamentó en el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, una cláusula que permite la suspensión total o parcial de medidas disciplinarias bajo condiciones excepcionales. La aplicación de este recurso generó un intenso debate en el ámbito futbolístico, ya que el organismo rara vez utiliza estas facultades para revertir decisiones de campo basadas en tarjetas rojas.
La celeridad del proceso y el peso de las gestiones políticas provocaron reacciones críticas desde distintos sectores del fútbol internacional. Joseph Blatter, expresidente de la FIFA, y técnicos como Jürgen Klopp cuestionaron la independencia de los órganos disciplinarios, advirtiendo sobre el impacto que este precedente puede tener en la autonomía de las decisiones deportivas. Por su parte, la Federación Belga de Fútbol manifestó su disconformidad con la resolución, señalando que la habilitación del jugador altera las condiciones de equidad del encuentro de eliminación directa.
A pesar de los cuestionamientos, la administración estadounidense celebró el resultado. A través de la plataforma Truth Social, Trump destacó la decisión como una “corrección de una injusticia”. Mientras tanto, desde Zúrich, la FIFA ha mantenido una postura reservada respecto a la influencia de las comunicaciones políticas en el proceso disciplinario, limitándose a validar la aplicación técnica del artículo 27.
Con esta habilitación, Balogun integra la nómina disponible para enfrentar a Bélgica, cerrando un episodio que ha dejado en evidencia la fricción entre la gobernanza deportiva global y la influencia de los Estados nacionales en el desarrollo de las competencias internacionales.