El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la desregulación comercial y la quita de aranceles aduaneros impulsaron un fuerte crecimiento en las ventas oficiales de teléfonos Apple en el país. Tras reunirse con representantes de la firma tecnológica, el funcionario aseguró que el valor al público se redujo hasta quedar apenas un 30% arriba de la referencia de Estados Unidos, un escenario que contrasta con la brecha de casi el 70% que todavía registran las principales tiendas locales.
Las claves de la distorsión de precios
El argumento oficial: La eliminación de tasas de importación a celulares de este año redujo las alícuotas del Estado en un 16% en dos tramos.
La brecha real en góndolas: El valor de venta al público en los locales autorizados en el país es casi un 70% más caro que en el mercado norteamericano.
Desventaja logística: A diferencia de competidores que producen en Tierra del Fuego, Apple debe importar todos sus dispositivos desde China o India.
El beneficio impositivo resulta clave para las firmas que traen terminales de alta gama armados en el exterior. Al no contar con terminales de ensamblaje en el polo industrial del sur argentino, el ingreso de tecnología dependía exclusivamente de los cupos y aranceles de importación, regulaciones que el Palacio de Hacienda comenzó a desmantelar desde el inicio de la actual gestión.
El mapa de valores: Argentina frente a Estados Unidos
La disparidad entre los cálculos presentados por la cartera económica y la realidad de los mostradores es notoria en los modelos de última generación. Un iPhone 17 Pro Max de 512 GB —el dispositivo tope de gama de la marca— se comercializa en los distribuidores oficiales de Argentina a un promedio que oscila entre los $3,55 millones y los $4 millones, con alternativas de financiación en cuotas.
En los Estados Unidos, ese mismo equipo tiene un precio de lista de 1.399 dólares. Si se toma como referencia una compra realizada en una tienda de Miami (sumando el 7% de tasas estatales), el valor final se consolida en 2,12 millones de pesos si se cuenta con billetes propios en cuenta, o 2,76 millones de pesos en caso de abonar con el denominado “dólar tarjeta”.
Comparativa regional con Chile y Brasil
El análisis de mercado posiciona a la plaza local en los escalones más altos de la región para el consumo tecnológico. Por ejemplo, el modelo estándar iPhone 17 de 256 GB, que en las tiendas oficiales argentinas cuesta entre $2,06 millones y $2,3 millones, exhibe realidades marcadamente opuestas al cruzar las fronteras.
En Chile, un comprador puede adquirir ese mismo dispositivo por 1 millón de pesos chilenos (equivalentes a $1,54 millones), beneficiado por los tratados de libre comercio directos que el país trasandino mantiene con Norteamérica. En la otra vereda se encuentra Brasil, donde el valor al público se sitúa en los 8.000 reales ($2,2 millones), consolidándose históricamente junto con la Argentina como los mercados más costosos del continente para el ecosistema Apple.