La RAE publicó primer diccionario de sinónimos y antónimos

Asociación de Academias de la Lengua Española presentó en Madrid su primer diccionario impreso de sinónimos y antónimos, una obra panhispánica con más de 275.000 variantes para precisar el discurso actual.

Santiago Muñoz Machado, director de la RAE. Foto: RAE.

La Real Academia Española presentó este miércoles en su sede institucional el Diccionario de sinónimos, antónimos y voces afines. El volumen impreso, editado por Espasa, consta de 2.226 páginas y reunió el consenso de las 23 corporaciones internacionales que integran la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). La obra recopila más de 255.000 sinónimos y más de 20.000 antónimos distribuidos en un total de 44.000 entradas.

El director de la RAE y presidente de la ASALE, Santiago Muñoz Machado, lideró la apertura del acto en la capital española. Posteriormente, la responsable del Instituto de Lexicografía, Elena Zamora, detalló los antecedentes históricos y las pautas técnicas del proyecto, que funciona como un complemento directo del diccionario general.

Desequilibrio entre opuestos

Zamora explicó que la notable diferencia numérica entre los vocablos equivalentes y los contrarios responde a la naturaleza misma del idioma. Las palabras nombran realidades físicas, seres vivos u objetos concretos que carecen de un opuesto natural en el pensamiento humano.

Un caso expuesto durante la presentación expuso el comportamiento de la palabra borrachera, la cual registró cerca de sesenta opciones de sinonimia, tales como embriaguez, beodez, papalina o chupeta. Por el contrario, el registro de antónimos para dicho término se limitó únicamente a la palabra sobriedad.

El texto incorpora un sistema de abreviaturas que clarifica si un término proviene de una región específica de América o de España, o si pertenece al registro coloquial. La funcionaria recordó que gran parte de estas variantes nacen del habla informal y de la creación literaria.

Evolución de la lexicografía

La preparación de repertorios similares en Europa Central se remonta al siglo XVIII, con publicaciones para el francés en 1718 y para el inglés en 1776. En España aparecieron intentos privados a partir de 1843, como el diccionario editado por Pedro María de Olive, mientras que los planes de la corporación oficial a mediados del siglo XIX quedaron truncados.

Esta nueva alternativa impresa coexistirá con las herramientas digitales de la academia. La plataforma en línea del Diccionario de la Lengua Española mantendrá habilitada la opción interactiva de consulta de términos afines que implementó en su actualización del año 2023.

Muñoz Machado señaló que el lanzamiento forma parte de una política global orientada al uso del lenguaje claro, directriz a la que se adhirieron unas 600 instituciones del mundo hispanohablante. El representante académico vinculó la utilidad de la obra con la necesidad de ofrecer opciones precisas para formular ideas en ámbitos profesionales, educativos y creativos.

¿Logrará un volumen físico modificar los hábitos de consulta de los hablantes en la era de las búsquedas digitales inmediatas? El tiempo determinará si el nuevo texto se consolidará como una consulta cotidiana o si permanecerá como un objeto de colección en las bibliotecas especializadas.

 

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