El Fondo Monetario Internacional (FMI) oficializó el diagnóstico de su equipo técnico sobre la economía argentina luego de ratificar la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas. Si bien el organismo reconoció los logros del gobierno de Javier Milei en materia de equilibrio fiscal y desregulación, advirtió sobre la persistencia de fragilidades estructurales y condicionó la sostenibilidad del programa a la ejecución de profundas reformas en los sistemas tributario, previsional y cambiario.
Metas macroeconómicas bajo la lupa
El reporte técnico expone discrepancias con las proyecciones oficiales, particularmente en materia de precios. Para 2026, el FMI estima una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,5% y una tasa de desocupación del 7,2%. En el plano fiscal, prevé un superávit primario del 1,4% del producto.
Sin embargo, el organismo proyecta que la inflación anual se ubicará en torno al 25%, un porcentaje que duplica el 10,1% estimado por el Ministerio de Economía en el presupuesto nacional.
A pesar de esto, el Fondo vislumbra una mejora en el frente externo y en la cobertura de reservas, impulsada por el ingreso de inversiones y mayores exportaciones de los sectores agrícola, minero y energético.
El balance de un programa condicionado por la política
El documento califica el ordenamiento fiscal del inicio de la gestión como “excepcionalmente grande en comparación internacional”, valorando el cumplimiento de los contratos de deuda y el blanqueo de capitales de 2024 como pilares para recuperar la confianza.
No obstante, describe un desempeño mixto hacia fines de 2025: mientras las metas fiscales se cumplieron, la acumulación de reservas fracasó debido a la incertidumbre electoral de las elecciones de medio término, obligando a solicitar un waiver.
Para corregir este desvío, la entidad ponderó la flexibilización mediante bandas cambiarias y el programa de compras del Banco Central, que sumó unos US$ 7.500 millones en los primeros meses de 2026. A pesar de este avance, el FMI alertó que la calidad de las reservas brutas sigue siendo débil por su dependencia de herramientas extraordinarias como el swap con China, préstamos garantizados y repos.