El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, encabeza este viernes una reunión de urgencia en la Sala de Situación de la Casa Blanca para definir el rumbo de las negociaciones de paz con Irán. El cónclave ocurre en medio de una altísima expectativa internacional por alcanzar un alto el fuego tras un trimestre de hostilidades militares directas.
• LAS EXIGENCIAS DE TRUMP: El mandatario norteamericano reclama que Irán renuncie de por vida a la bomba atómica, proceda al desminado acuático completo y rehabilite el tránsito marítimo irrestricto y sin peajes en el estrecho de Ormuz. • EL FACTOR ARGENTINO: El diplomático Rafael Grossi, actual director de la OIEA y candidato firme a secretario general de la ONU, tendría un rol protagónico en la supervisión y extracción de unos 450 kilos de uranio enriquecido.
El mensaje oficial de la administración republicana fue difundido inicialmente por Trump mediante su plataforma virtual Truth Social. Allí, el jefe de Estado norteamericano advirtió de forma taxativa que no se realizará ningún tipo de intercambio monetario ni levantamiento de sanciones financieras previas hasta que Teherán valide el memorándum.
Las condiciones de la tregua y el bloqueo naval
El borrador del entendimiento internacional estipula una extensión provisoria de la frágil tregua por un período de 60 días, con el objetivo de encauzar una mesa de diálogo definitiva. El conflicto bélico formal entre ambas naciones comenzó el pasado 28 de febrero de 2026, cuando fuerzas operativas combinadas de Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva aérea contra el régimen teocrático.
Dentro de las cláusulas prioritarias exigidas por Washington se encuentra el levantamiento inmediato del bloqueo naval sobre el estratégico estrecho de Ormuz, una vía fluvial clave por donde transitaba una quinta parte del suministro mundial de petróleo crudo antes de declararse la guerra. Los buques comerciales extranjeros que permanecen retenidos en las costas operativas podrán iniciar los protocolos de retorno a sus respectivos países de origen.
Asimismo, las Fuerzas Armadas estadounidenses demandan la detonación y remoción de las minas submarinas remanentes colocadas por las milicias islámicas. Trump destacó el accionar de sus propios barcos dragaminas y apeló a su habitual retórica personalista para enviar saludos a las tripulaciones militares extranjeras que retornarán a sus hogares.
El desentierro del uranio bajo la tutela de la OIEA
Uno de los puntos más complejos del borrador de paz detalla el destino del material fisible remanente del programa atómico persa. El texto oficial estipula la extracción coordinada de cerca de 450 kilogramos de uranio enriquecido —denominado técnicamente por el presidente como “polvo nuclear”— que permanece sepultado en búnkeres de alta seguridad.
Dichas instalaciones fortificadas bajo terreno montañoso sufrieron severos colapsos estructurales hace once meses, producto de los bombardeos estratégicos ejecutados por aviones B-2 stealth norteamericanos. Según las exigencias de la Casa Blanca, Estados Unidos y China serán las únicas potencias globales autorizadas para desplegar la maquinaria pesada necesaria para desenterrar y neutralizar el material radiactivo.
La fiscalización de este complejo proceso de desarme recaerá directamente sobre el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La intervención del argentino Rafael Grossi en el epicentro de la crisis de Medio Oriente otorga un fuerte espaldarazo internacional a su postulación diplomática para suceder al frente de la secretaría general de las Naciones Unidas a finales del corriente año.
Rechazo de Teherán y acusaciones de “falsa victoria”
A pesar del optimismo inicial sembrado por el gabinete de Trump, las autoridades políticas de la República Islámica manifestaron severas reservas sobre el contenido del posteo presidencial. La agencia de noticias estatal Fars citó a altas fuentes gubernamentales que calificaron los dichos del líder republicano como una “mezcla de verdades y mentiras” destinada a fabricar una falsa victoria política interna.
Desde el gobierno iraní desmintieron de forma categórica que el borrador técnico del acuerdo contenga disposiciones explícitas sobre la destrucción de sus inventarios de material nuclear. El ministro de Relaciones Exteriores persa, Abbas Araqchi, advirtió a los mediadores internacionales del Sultanato de Omán que la paz definitiva dependerá exclusivamente de que Washington abandone sus exigencias excesivas y sus posturas contradictorias.
En sintonía con los reclamos diplomáticos, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ratificó mediante sus redes sociales que Teherán no posee confianza alguna en las promesas de la Casa Blanca. Las facciones del régimen islámico recuerdan con recelo que, durante su primer mandato presidencial, Trump rompió unilateralmente el histórico acuerdo nuclear multipartito sellado originalmente en el año 2015.