El hallazgo del cuerpo sin vida de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que permanecía desaparecida en Córdoba, transformó la búsqueda en una investigación criminal de máxima gravedad.
Tras el operativo realizado por las autoridades policiales en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, el fiscal Raúl Garzón encabezó una conferencia de prensa donde ratificó el peor escenario: “Hoy estamos frente a un homicidio”.
Asimismo, adelantó que se ejecutará un cambio de calificación legal en la imputación contra Claudio Barrelier, el hombre de 33 años que permanece como único detenido en la causa y que será llamado nuevamente a indagatoria.
La reconstrucción cronológica del hecho
De acuerdo con los datos recolectados por los investigadores, el asesinato se habría perpetrado dentro de la propia vivienda de Barrelier, ubicada en el barrio Cofico. El fiscal precisó que el crimen ocurrió en una estrecha ventana horaria entre las 22.30 del pasado sábado y la 1 de la mañana del domingo: “Agostina entró al domicilio y habría salido ya sin vida”.
Posteriormente, el lunes, el cuerpo habría sido trasladado hacia el terreno baldío donde finalmente fue encontrado durante los rastrillajes.
En este sentido, los registros fílmicos resultaron fundamentales, ya que detectaron un automóvil Ford Ka negro perteneciente al imputado. Garzón aclaró que dicho vehículo “está vinculado al lugar y al traslado”.
Si bien restan los análisis científicos de rigor, el funcionario judicial fue tajante sobre la identidad de los restos: “Hemos encontrado restos humanos que tienen un 98% de posibilidades de que sean de Agostina”.
El entorno del sospechoso y las pericias en la vivienda
Ante las consultas sobre la presunta implicación de la pareja y la hija de 11 años de Barrelier, quienes residen en el mismo predio, Garzón explicó que la fisonomía de la propiedad permitía el aislamiento del agresor.
La casa cuenta con una gran distancia entre sus sectores: un área de acceso utilizada por el acusado y dependencias familiares más alejadas, lo que facilitó “la posibilidad de que un encuentro individual se pueda llevar adelante sin ser escuchado por el resto de la familia”.
Aunque evitó dar precisiones sobre los elementos secuestrados en el inmueble, destacó que constituyen “evidencias de amplio valor probatorio”.
Cruces por los tiempos de la Justicia
La conferencia también estuvo marcada por las críticas de la familia de la víctima, quienes cuestionaron el tardío inicio de los operativos. Al ser consultado sobre si existía autocrítica en la fiscalía, Garzón respondió de forma directa: “Absolutamente ninguna. El camino de la investigación lo da el camino de la denuncia”.
En esa línea, argumentó que las primeras presentaciones sugerían una ausencia voluntaria con allegados de confianza, un panorama muy distinto al de un secuestro o sustracción. Por el momento, la investigación continúa abierta y no se descarta la participación de terceros.