El fiscal de Castrovillari, Alessandro D’Alessio, calificó el suceso de una gravedad sin precedentes tras reconstruir la masacre ocurrida en una estación de servicio de la carretera estatal 106, en el municipio de Amendolara, provincia de Cosenza.
Los agentes de la Jefatura de Policía de Cosenza identificaron a los sospechosos, Safeer Ahmed y Ali Raza, ambos de 31 años, gracias a las grabaciones de las cámaras de videovigilancia de la gasolinera y a los documentos hallados en el domicilio de los jornaleros en Villapiana.
Las imágenes registradas por los sistemas de seguridad mostraron cómo los dos detenidos bloquearon las puertas del automóvil desde el exterior antes de introducir un líquido inflamable y lanzar un encendedor. Los fallecidos fueron identificados como el paquistaní Waseem Khan, de 29 años, y los ciudadanos afganos Amin Fazal Khogjani, de 28 años, Ullah Ismat Qiemi, de 19 años, y Safi Iayjad, de 27 años.
Explotación y redes de intermediación
El único superviviente del ataque, el afgano Mohammad Taj Alamyar, de 35 años, logró salvar la vida al romper una de las ventanillas del vehículo, sufriendo quemaduras en ambos brazos.
Alamyar declaró ante las autoridades judiciales y la televisión pública italiana que la agresión se produjo tras reclamar los sueldos que no percibían desde el 20 de abril de la campaña actual de recolección de fresas.
El testigo relató que los capataces ejercían un control estricto que incluía amenazas con armas blancas y de fuego. Asimismo, explicó que diez personas compartían una vivienda en Villapiana por la que pagaban 500 euros mensuales de alquiler, cantidad que los intermediarios les descontaban de sus ingresos diarios, junto con una tasa de cinco euros por persona para el transporte hacia las fincas agrícolas.