Investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología han desarrollado un sistema de inteligencia artificial capaz de manipular materiales blandos y realizar tareas delicadas con una destreza equiparable a la humana.
Investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología han desarrollado un sistema de inteligencia artificial capaz de manipular materiales blandos y realizar tareas delicadas con una destreza equiparable a la humana.

En el mundo de la automatización industrial, los robots han dominado durante décadas tareas de fuerza, precisión mecánica y repetición monótona, como la soldadura de chasis de automóviles o el ensamblaje de circuitos electrónicos. Sin embargo, cuando el material a manipular es blando, deformable y resbaladizo, la tecnología tradicional solía fracasar. Esta barrera ha sido superada por un equipo de ingenieros de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU), quienes han creado un sistema capaz de realizar una de las labores más finas de la gastronomía: la preparación de sashimi de salmón.
El proyecto, bautizado como Sashimi-Bot, no es un simple brazo articulado, sino un complejo sistema de tres brazos robóticos trabajando en sincronía. Cada uno tiene una misión específica: el primero estabiliza y posiciona el filete de salmón; el segundo maneja un cuchillo de chef; y el tercero utiliza un par de palillos para trasladar con delicadeza cada pieza cortada hacia una bandeja de servicio.
Uno de los mayores desafíos que enfrentaron los investigadores fue la naturaleza dinámica del salmón. Al ser un material orgánico, su forma y posición varían constantemente durante la manipulación. Para enseñar al robot a manejar esta incertidumbre, el equipo no recurrió al entrenamiento tradicional con pescado real desde el inicio. En su lugar, utilizaron aprendizaje profundo por refuerzo en un entorno virtual. La máquina realizó miles de movimientos simulados, aprendiendo por ensayo y error la forma óptima de acomodar el pescado antes de realizar el corte. Este conocimiento fue luego transferido con éxito a la unidad física sin necesidad de un reentrenamiento exhaustivo.
La verdadera innovación que permitió alcanzar una precisión táctil del 95% radica en la integración del sensor GelSight. Esta tecnología utiliza una superficie de gel y una cámara interna para detectar cambios de presión microscópicos, otorgándole al robot una suerte de “sentido del tacto”.
Esta capacidad fue fundamental para resolver el problema de contacto: el robot debía saber exactamente cuándo la hoja del cuchillo tocaba la tabla de cortar, a pesar de que el instrumento estaba sostenido por un gripper robótico suave, cuya presión podía alterar milimétricamente la posición del filo. Tras entrenar la red neuronal con más de 12.000 muestras de datos y 157 movimientos de corte, el sistema logró detectar el contacto con la superficie con una exactitud asombrosa, evitando daños tanto en la hoja como en la tabla.
Durante las pruebas con salmón real, el robot demostró una capacidad de adaptación sorprendente. Logró realizar 34 cortes con espesores de entre 6 y 16 milímetros. Un detalle crucial fue su habilidad para la recuperación de errores: en seis ocasiones, las piezas de pescado quedaron adheridas al cuchillo tras el corte —un problema común en la manipulación de carne cruda—. El Sashimi-Bot logró identificar el error y retirar las rebanadas de la hoja, transfiriéndolas a la bandeja sin intervención humana.
Aunque el proyecto comenzó en una cocina experimental, sus aplicaciones van mucho más allá de la gastronomía. El éxito del Sashimi-Bot sugiere que la robótica está lista para abordar tareas donde la adaptabilidad y la sensibilidad son críticas. Los investigadores señalan que esta tecnología podría revolucionar no solo el procesamiento de alimentos a gran escala, sino también sectores como la medicina, donde la manipulación precisa de tejidos blandos durante cirugías asistidas es una frontera que la ciencia busca conquistar. Con este avance, la inteligencia artificial y la robótica dan un paso más hacia la superación de las tareas tradicionalmente reservadas a la destreza humana.
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