Carla Peterson: “Me sigue enamorando, Martín es la mejor persona que conocí”

La protagonista de “Sottovoce” confiesa el secreto de sus 14 años de amor con el político, cómo gestionan la confianza con el celular y su particular batalla contra los años.

Carla Peterson brilla con luz propia en la escena actual. Con el estreno de la obra teatral Sottovoce y el éxito de la miniserie El tiempo de las moscas en Netflix, la actriz demuestra una versatilidad que le costó encontrar en su juventud.

Antes de volcarse de lleno a la actuación, pasó por Derecho, Turismo y hasta completó un curso de azafata. Sin embargo, su mayor estabilidad la halló en los escenarios y en su hogar, donde comparte la vida desde hace 14 años con el economista y político Martín Lousteau y su hijo, Gaspar.

Un amor consolidado y el pacto de los teléfonos

La relación entre la actriz y el político combina opuestos que se complementan de forma perfecta. Mientras ella se define como “súper dispersa”, él aporta la estructura y el orden práctico. “Me sigue enamorando, siento mucha admiración con él”, confiesa Carla a Infobae, y añade sin dudarlo: “Él es una gran persona, la mejor persona que conocí en mi vida. Todo me gusta de él”.

A pesar de la exposición pública, la pareja resguarda con recelo su intimidad, aunque revelaron un particular pacto de confianza digital: ambos comparten la misma contraseña en sus celulares. “Nunca pensé que me iba a revisar el teléfono, ni que yo le iba a revisar el teléfono a él. Nunca pasó por ahí”, asegura Peterson.

Con su característico sentido del humor, prefiere apelar a una saludable distancia: “Yo no le miro el teléfono, por ahora… Nunca se lo manoteé. Prefiero, no, negación”.

La batalla contra el paso del tiempo

A sus 50 años, la actriz asume con total honestidad el proceso del envejecimiento, lejos de los discursos idealizados. Más allá de los cambios estéticos, lo que verdaderamente le cuesta asimilar es la pérdida de ciertas rutinas físicas, puntualmente haber tenido que abandonar el running debido al desgaste de sus rodillas. “Lo más difícil es que no puedo correr, esas cosas me dan más tristeza que encontrarme arrugas”, admite, mientras transita la búsqueda de nuevas actividades.

Risas en el teatro y acuerdos domésticos

En la ficción de Sottovoce, Peterson comparte cartel con Adrián Suar, con quien protagoniza desopilantes idas y vueltas sobre las tablas. “Le doy mucho pico a Adrián, para ponerlo nervioso y llenarlo de rouge”, cuenta divertida sobre la dinámica de la obra.

Esa misma complicidad y frescura se traslada a la convivencia diaria con Lousteau, donde los roles en las tareas del hogar están perfectamente distribuidos. Ella cocina con gusto, pero impone un límite infranqueable en la bacha: “Los platos no los voy a lavar. Porque no me gusta. Después de cocinar un montón ya está”, concluye entre risas, delegando el orden del lavavajillas en su marido.

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