El quiebre solista y el desembarco en el compás del tango
Tras un prolongado paso por España donde lideró el proyecto de rock electrónico Lions in Love, el artista regresó a la Argentina a mediados de la década del 90. En el año 1995 editó su ópera prima solista titulada “H2O”, un material fuertemente influenciado por ritmos de reggae y ska inspirados en la historieta “El Eternauta”.
Sin embargo, su verdadera redención artística llegó en 1998 con el lanzamiento del disco “Tangos bajos”, un álbum contracultural que pateó el tablero comercial. Melingo rescató el espíritu del tango orillero, lunfardo y canyengue de la vieja guardia, logrando una masiva repercusión internacional que lo consagró con fuerza en los teatros de Europa.
El propio cantor reconoció en sus últimas entrevistas que el tango siempre formó parte de su herencia familiar, ya que sus ancestros maternos eran poetas y bailarines de ley. El impulso definitivo para grabar esas composiciones marginales provino del reconocido baterista Fernando Samalea, quien lo incentivó a registrar esas melodías nacidas en la intimidad hogareña.
Proyectos inconclusos y el dolor de la cultura popular
Su destacada trayectoria en la música ciudadana fue galardonada en el año 2015 con el Premio Konex al Mérito como mejor cantante de tango de la década. Además, incursionó con éxito en el ámbito teatral escribiendo y protagonizando la “Ópera Linyera” en el año 2022, una ambiciosa puesta en escena que fusionó mitología y poesía urbana.
Al momento de su deceso, el compositor trabajaba intensamente en una reedición moderna de su obra cumbre, proyecto bautizado internamente como Tangos bajos (Rework). Esta producción discográfica contemplaba la participación especial de destacados músicos invitados de la escena musical contemporánea, cuyo show principal iba a desarrollarse en el Teatro Coliseo.
En sintonía con este lanzamiento musical, el exintegrante de Los Twist planeaba presentar un documental autobiográfico sobre las raíces del tango en los conventillos de Buenos Aires. Asimismo, se encontraba ultimando los detalles logísticos para el lanzamiento comercial de su propia etiqueta de vino malbec, bautizada con el nombre de su disco clásico.
La sorpresiva partida física de esta leyenda genera una profunda congoja en toda la colonia artística y musical de la República Argentina. Cientos de fanáticos expresaron sus condolencias en las plataformas digitales, despidiendo al mítico linyera que supo unir el espíritu del rock con el lamento arrabalero de las guitarras porteñas.