El reordenamiento urbano en la Ciudad de Buenos Aires sumará una transformación histórica antes de fin de año. La Secretaría de Transporte porteña confirmó la reconfiguración del tránsito en el corazón de Caballito para habilitar los carriles del nuevo corredor sustentable.
El impacto del nuevo sistema en cifras:
40% de reducción en los tiempos de viaje actuales.
50.000 pasajeros diarios utilizarán el servicio eléctrico.
20 kilómetros de traza con paradas cada 500 metros.
A partir del próximo mes de octubre, la avenida Acoyte modificará su fisonomía tradicional y se convertirá en mano única con sentido sur-norte. Como contrapartida vial, la avenida Honorio Pueyrredón absorberá el caudal vehicular inverso corriendo únicamente en sentido norte-sur.
El plan oficial contempla además cambios de circulación en arterias secundarias del barrio. La calle Felipe Vallese pasará a tener doble sentido entre Acoyte y Ambrosetti, mientras que Ambrosetti tendrá mano única hacia el sur desde Jauretche hasta la avenida Rivadavia.
Asimismo, la calle Balcarce cambiará su sentido hacia el norte en el tramo comprendido entre Yerbal y Rivadavia. Sobre la traza de Acoyte se pintará un carril exclusivo sobre la mano derecha que estará blindado para el uso exclusivo del transporte público masivo.
Conectividad intermodal y tecnología eléctrica
Este nuevo ecosistema de movilidad busca evitar los nudos de congestión del microcentro porteño mediante una ruta transversal de 20 kilómetros. Las unidades completarán su tramo inicial uniendo de forma directa Parque Patricios, Boedo, Almagro y Palermo de forma ágil.
El ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua, destacó la iniciativa: “El TramBus será una innovadora, moderna y sustentable forma de moverse por la Ciudad que combina lo mejor del tranvía y del colectivo”. La red se acoplará de forma estratégica con cinco líneas de subte (A, B, D, E y H).
La conectividad intermodal se completará mediante el enlace directo con las estaciones ferroviarias de Palermo, Tres de Febrero, Villa Crespo, Caballito y Sáenz. También se prevén nodos de combinación con los transitados corredores de Metrobus Cabildo, Juan B. Justo y del Sur.
Los rodados contarán con una autonomía de 270 kilómetros gracias a sus motores cero emisiones, lo que anulará la contaminación sonora en áreas residenciales. La planificación técnica estima que en las horas pico circule un coche cada cuatro minutos, optimizando la espera en los paradores.
Semáforos inteligentes y velocidad de circulación
Una de las grandes novedades del proyecto radica en la instalación de dispositivos de telemetría vial coordinados por la central de tránsito. Este software inteligente detectará la proximidad de las unidades para extender la luz verde del semáforo de forma automatizada.
El funcionario Bereciartua remarcó los beneficios de esta tecnología de onda verde prioritario señalando que cuando los colectivos “llegan a una intersección, se extiende el verde y no se detienen”. Esto garantizará que la velocidad promedio en la traza sea un 30% superior a la actual.
El trazado estratégico, que contará con paradas intermedias cada 500 metros, permitirá que trayectos que hoy demandan 90 minutos se completen en menos de una hora. La optimización del flujo vehicular beneficiará indirectamente a los automovilistas que circulan por las comunas linderas.
Los usuarios contarán además con el beneficio de una tarifa integrada con la red de Subte, aplicando un descuento automático en las tarjetas SUBE al combinar trayectos. El Gobierno de la Ciudad prevé concluir las obras civiles de los paradores icónicos durante el último trimestre de 2026.