El Gobierno de Cuba emitió una dura condena pública contra Estados Unidos tras acusar a Washington de impulsar una persecución ideológica global. La controversia estalló luego de un encuentro encabezado por el secretario de Estado, Marco Rubio, enfocado en el combate contra un supuesto terrorismo transnacional de extrema izquierda.
Puntos clave del duro reclamo diplomático de La Habana:
“Nuevo macartismo”: Díaz-Canel comparó las medidas con la persecución anticomunista de los años 50.
Alusiones al pasado: Cuba equiparó la estrategia de EE.UU. con la Operación Cóndor y el fascismo.
Cruces por terrorismo: Marco Rubio acusó a la isla de promover y financiar la extrema izquierda.
Rechazo total: El canciller Bruno Rodríguez tildó al funcionario estadounidense de “mentiroso”.
A través de sus canales oficiales, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel expresó su profunda preocupación por el rumbo diplomático del país norteamericano. El mandatario denunció abiertamente que una versión más peligrosa del macartismo ha regresado a la escena política estadounidense para perseguir movimientos progresistas.
El jefe de Estado de la isla remarcó el alcance transnacional de estas medidas aplicadas desde Washington. Según su visión, la creación de alianzas de ultraderecha busca reinstaurar métodos represivos históricos, recordando directamente las sombrías operaciones militares coordinadas en Sudamérica durante la década de 1970.
El cruce directo entre Marco Rubio y la cancillería cubana
Las severas declaraciones del mandatario cubano surgieron como respuesta directa al discurso inaugural brindado por Marco Rubio durante la denominada Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político. En dicho evento, el diplomático estadounidense sostuvo que Cuba forja a la extrema izquierda hemisférica.
Asimismo, el máximo responsable de la diplomacia estadounidense acusó al régimen cubano de vincularse operativamente con diversos grupos radicales. Según las afirmaciones vertidas en Washington, la isla mantendría nexos con movimientos ideológicos extremistas tanto en el continente americano como en otras regiones de Occidente.
La réplica del Ministerio de Relaciones Exteriores no tardó en llegar a través de sus voceros diplomáticos. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, acusó a Rubio de mentir sin escrúpulos mediante imputaciones infundadas sobre el presunto patrocinio y financiamiento del terrorismo internacional desde suelo caribeño.
Vínculos cruzados y acusaciones de terrorismo
En su vehemente descargo público, el ministro Rodríguez cuestionó con dureza la trayectoria política del funcionario estadounidense. El diplomático aseguró que el titular del Departamento de Estado ha mantenido contactos con organizaciones radicales que han perpetrado ataques contra el pueblo cubano en las últimas décadas.
El representante diplomático de La Habana enfatizó que no hace falta indagar demasiado para constatar ese supuesto contubernio. Según la postura oficial cubana, existen lazos históricos entre sectores norteamericanos y grupos violentos antichavistas y anticastristas radicados en el estado de Florida.
Esta nueva escalada retórica evidencia el profundo deterioro de las relaciones bilaterales entre ambos países. El contrapunto de declaraciones marca un retorno a las tensiones ideológicas más severas, alejando cualquier posibilidad de acercamiento pragmático entre Washington y La Habana en el corto plazo.
De esta manera, la postura cubana busca consolidar un frente de rechazo internacional ante las presiones norteamericanas. El gobierno insular reiteró que mantendrá su soberanía política frente a lo que califica como intentos de estigmatización y desestabilización por parte de la administración estadounidense.