The Guardian pidió que se retomen las negociaciones por las Malvinas

Simon Jenkins, columnista del diario británico The Guardian, reclamó al gobierno de Londres reanudar las conversaciones diplomáticas con Argentina por las islas Malvinas, motivado por los festejos con banderas soberanas en la semifinal de la Copa del Mundo.

La bandera que exhibieron los jugadores, motio de sanción. Foto: redes sociales.

Un debate impulsado desde el campo de juego

El triunfo de la Selección Argentina ante el conjunto de Inglaterra por 2 a 1 en las semifinales de la Copa del Mundo de fútbol derivó en discusiones que traspasaron el ámbito deportivo.

Durante los festejos en el campo de juego, los futbolistas albiceletes alzaron una pancarta con la inscripción “Las Malvinas son argentinas“, una imagen que provocó una ola de críticas en el Reino Unido, pero que también reinstaló con fuerza la discusión sobre el archipiélago austral en los principales medios europeos.

Dos días después del encuentro, el influyente columnista británico Simon Jenkins publicó un artículo en el diario The Guardian donde abordó la problemática sin rodeos.

El periodista planteó si no era tiempo de llevar el cruce deportivo al plano diplomático, cuestionando abiertamente el sentido de sostener la soberanía actual de las islas y asegurando que las posesiones de la era imperial de Gran Bretaña no tienen un derecho eterno a permanecer inalteradas.

El contraste étnico y el peso presupuestario

En su argumentación, Jenkins introdujo una dura conjetura sobre los motivos que tiene Londres para mantener su postura intransigente. Sostuvo que la defensa incondicional a los isleños, a diferencia de los casos de Hong Kong o de los habitantes de Diego García, responde a que la población del archipiélago está compuesta por ciudadanos británicos blancos.

Asimismo, el columnista recordó que la guerra de 1982 funcionó como un salvavidas político que rescató de la impopularidad a la gestión de la entonces primera ministra Margaret Thatcher.

Paralelamente, el autor sumó un factor financiero crítico para los contribuyentes: el sostenimiento de las islas como una fortaleza militar aislada le cuesta al Estado europeo más de 60 millones de libras esterlinas anuales en gastos de defensa militar.

Para Jenkins, resulta absurdo sostener una armada para proteger tierras tan distantes y en disputa, más aún cuando el gobierno actual acaba de resolver un histórico litigio con España al acordar la eliminación de la frontera física en Gibraltar.

Las negociaciones olvidadas y el futuro inevitable

La columna recordó que, antes del conflicto armado, las autoridades británicas avanzaban de forma concreta en tratativas para transferir la soberanía. Los acercamientos se basaban en un pacto de comunicaciones de 1971 que permitía a los isleños viajar, comerciar, utilizar hospitales continentales y recibir becas en el territorio argentino.

Según Jenkins, fue una auténtica barbaridad que la junta militar argentina decidiera invadir las islas mientras se negociaba en Nueva York, una acción que anuló reuniones formales que buscaban un acuerdo pacífico, el cual hubiera salvado cientos de vidas.

Finalmente, el periodista relativizó el valor del referéndum de 2013, donde el 99,8% de los 1.517 votantes optó por mantener el statu quo. Para el redactor, la realidad geográfica se impondrá tarde o temprano, provocando la inevitable integración de estas colonias a su continente adyacente, ya que las reivindicaciones de Argentina no van a desaparecer.

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