El hambre mundial cae pero África lidera la crisis

Un estudio de la Organización de las Naciones Unidas reveló que la desnutrición cayó a nivel global en 2025, aunque África desplazó a Asia como la región más golpeada en medio del encarecimiento de insumos básicos.

El mapa del hambre cambia de epicentro entre amenazas climáticas y comerciales. Foto: ONU,

Los esfuerzos globales por reducir la falta de alimentos mostraron signos de avance durante el último año, aunque las profundas diferencias entre regiones y las tensiones geopolíticas amenazan con frenar los progresos.

Según el informe anual elaborado de forma conjunta por cinco agencias de las Naciones Unidas, cerca de 645 millones de personas sufrieron desnutrición crónica en el planeta durante 2025. La cifra representa una mejora con respecto a los 659 millones registrados el año anterior y consolida tres años consecutivos de descenso tras los impactos de la pandemia.

América Latina y Asia impulsaron gran parte de esta recuperación. El continente latinoamericano redujo su tasa de afectación al 4,8% de su población, mientras que en territorio asiático países con alto volumen de habitantes como India lograron caídas significativas gracias al impulso de programas sociales y al aumento en la productividad del campo. En contrapartida, la República Dominicana logró salir por completo del mapa global de la desnutrición crónica.

Insumos caros y rutas bloqueadas

El estudio internacional advirtió que mantener la tendencia favorable hacia el año 2030 dependerá de la estabilidad en los mercados de energía y fertilizantes. Las recientes complicaciones en el comercio por el estrecho de Ormuz encarecieron el transporte marítimo de combustibles e insumos agrícolas indispensables para las cosechas.

A este escenario se suma la amenaza del fenómeno meteorológico de El Niño, cuyas sequías e inundaciones suelen golpear con mayor fuerza a las economías en desarrollo.

El economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Máximo Torero, explicó que el encarecimiento de la energía impacta de lleno en los países que necesitan comprar sus alimentos al exterior.

Asimismo, el especialista detalló que el desvío forzado de embarcaciones por rutas marítimas alternativas llega a triplicar las distancias de traslado, lo que aumenta de forma directa el precio del trigo y otros granos en los mercados locales.

El reto de pagar una alimentación saludable

Más allá de la cantidad de comida disponible, la calidad de la nutrición se convirtió en el obstáculo más difícil de superar. Cerca de 2.690 millones de personas en todo el mundo no pueden pagar los 4,28 dólares diarios que cuesta, en promedio, una canasta de alimentos variada y nutritiva que incluya frutas, verduras, carnes y lácteos.

Esta dificultad económica se concentra con mayor dureza en el continente africano, donde dos de cada tres habitantes no logran cubrir el costo de una dieta equilibrada. La falta de carreteras pavimentadas, la escasa disponibilidad de depósitos con refrigeración para conservar productos frescos y la presencia de trabas aduaneras entre países vecinos encarecen los productos más nutritivos, volcando a las familias de menores ingresos hacia alimentos de bajo valor nutricional.

¿Podrán las naciones en desarrollo transformar sus redes de distribución e infraestructura rural a tiempo para proteger el plato de comida frente a las turbulencias de la economía mundial?

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