Alejado definitivamente de las luces de los estudios de televisión, Sebastián Estevanez encontró su verdadera vocación en el universo de la arquitectura y la remodelación. Quien fuera durante décadas una de las figuras estelares del Prime Time nacional, atraviesa los 55 años reinventado como un exitoso gestor inmobiliario.
Las claves del giro profesional de Sebastián Estevanez:
Reinventarse a los 55: Dejó los sets de televisión para enfocarse a tiempo completo en las reformas residenciales.
Productor en la obra: Coordina profesionales, proveedores y logística técnica en cada proyecto.
Asesor de famosos: Lideró la organización técnica y la selección del personal para la vivienda de Marley.
Su pasión por transformar propiedades no representa una decisión imprevista dentro de su entorno. El exprotagonista de ficciones como Dulce amor acumula más de dos décadas de experiencia previa, un camino que inició en su juventud refaccionando viviendas familiares para luego comercializarlas en el mercado.
Con el paso del tiempo, lo que comenzó como un pasatiempo paralelo a la actuación se transformó en su ocupación principal. Hoy coordina integralmente equipos interdisciplinarios compuestos por arquitectos, ingenieros, electricistas y especialistas del rubro para entregar proyectos llave en mano.
Una logística similar a la producción audiovisual
Al momento de definir sus tareas diarias en las obras, el actor compara su rol con el de un productor general. Si bien aclara que no realiza tareas operativas de albañilería, se encarga de articular la compra de insumos, negociar con proveedores y supervisar la ejecución.
Entre sus trabajos más destacados figura la colaboración prestada al conductor Alejandro “Marley” Wiebe. Estevanez diseñó la estrategia de armado de equipos y selección de materiales para la residencia del presentador, garantizando una gestión eficiente en cada etapa del proceso constructivo.
Su reputación dentro del ambiente le valió convertirse en un referente de consulta permanente para colegas del medio. El empresario atiende solicitudes que van desde reformas estructurales hasta la solución de inconvenientes domésticos específicos, consolidando una red de contactos sólida en el sector.
[INSERCIÓN MULTIMEDIA: Fotografía de Sebastián Estevanez supervisando la remodelación de un ambiente]
El único motivo que lo haría volver a los sets
A pesar de la enorme satisfacción que le brinda su presente empresarial, reconoce que conserva un afecto especial por la actuación. Sin embargo, la exigencia de coordinar obras en simultáneo le impide aceptar compromisos televisivos de larga duración.
La única excepción que contempla para retornar al ámbito artístico está vinculada a su mayor éxito en la pantalla chica. Existen conversaciones avanzadas para desarrollar una secuela en formato serie de Dulce Amor, un proyecto que encararía por afecto al público y no por motivaciones económicas.
Por el momento, su día a día transcurre entre planos, presupuestos y visitas diarias a los frentes de obra. Estevanez logró consolidar un modelo de negocios propio, demostrando que es posible reinventarse con éxito lejos de las cámaras y la exposición mediática tradicional.