A casi tres años del inicio de la gestión libertaria, la percepción sobre la marcha económica genera una creciente inquietud en el electorado argentino. Un relevamiento que realizó Clarín que consolida 17 estudios de opinión pública publicados durante el último mes muestra un marco social adverso para el Gobierno, aunque ese descontento no impacta de forma directa en el escenario electoral futuro.
Los números clave que mide el escenario político:
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Mirada actual: El 59% de los consultados considera que la economía está mal o peor que el año anterior.
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Proyección a 2027: Un 49% mantiene expectativas pesimistas para los próximos meses.
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Distancia en balotaje: La Libertad Avanza supera a Axel Kicillof por apenas 2,5 puntos en segunda vuelta.
El informe evidencia que solo el 24,7% de los encuestados evalúa su situación financiera como positiva o superior a la del ciclo anterior. De cara al mediano plazo, el optimismo alcanza a un 31,7% de los ciudadanos, mientras la imagen presidencial experimenta variaciones marcadas por la falta de reactivación y cuestionamientos éticos.
En los despachos de la Casa Rosada, los datos sobre perspectiva inflacionaria e ingresos encienden alarmas. Tras alcanzar su nivel de popularidad más elevado a fines del año pasado, la administración oficialista enfrenta fluctuaciones explicadas por el lento ritmo del consumo y controversias públicas alrededor de figuras del gabinete como Manuel Adorni.
Intención de voto y división en la oferta electoral
Pese a las señales negativas en materia financiera, el alineamiento por partidos posiciona a La Libertad Avanza en el primer lugar con el 31,5% de las preferencias. En segundo término se ubica el peronismo alineado al kirchnerismo, que cosecha un 26,1% de adhesiones, seguido por el PRO con 6,9% y las fuerzas de izquierda con un 6,4% de intención.
Al medir postulaciones individuales para una primera vuelta, la distancia entre el presidente Javier Milei y Axel Kicillof se comprime a 2,6 puntos porcentuales. El primer mandatario obtiene un 29,9% frente al 27,3% del gobernador bonaerense, mientras que referentes de la izquierda como Myriam Bregman alcanzan un 9,9%.
La hipótesis de un eventual enfrentamiento de segunda vuelta muestra una paridad técnica entre las opciones. El jefe de Estado cosecha el 43,5% de los apoyos directos, mientras que el dirigente bonaerense llega al 41,0% en la simulación, con un nivel de indecisos que ronda el 9,7% de la muestra.
Fragmentación opositora y factores de incertidumbre
El sostén electoral de la fuerza gobernante encuentra sustento en las profundas divisiones de la oposición. Las tensiones internas en los espacios adversarios y el debate alrededor de eventuales postulaciones de figuras clave como Cristina Fernández de Kirchner dispersan la oferta política e inciden directamente sobre la competitividad de sus referentes.
Analistas de mercado y consultores coinciden en que los guarismos actuales revisten carácter preliminar e inestable. La eventual modificación del esquema de elecciones primarias, la aparición de figuras ajenas a la política tradicional o la consolidación de candidaturas de aliados históricos son variables capaces de alterar el mapa político de fondo.
Frente a este escenario cambiante, las iniciativas del Poder Ejecutivo como las modificaciones migratorias o denuncias públicas buscan contener la base de apoyo propia. El resultado final de la contienda política dependerá del modo en que evolucionen los indicadores macroeconómicos y la capacidad del oficialismo para sostener la iniciativa política en el Congreso.