De la trompeta a la mecánica: los sorpresivos hobbies del hijo de Natalia Oreiro

Tras 15 años de ausencia, la actriz regresó a la mesa de Mirtha Legrand y compartió detalles inéditos sobre la vida de su hijo de 14 años. Aunque la música está en sus genes, el adolescente cultiva pasiones alejadas del espectáculo.

Tras quince años de ausencia, Natalia Oreiro volvió a sentarse en la emblemática mesa de Mirtha Legrand y protagonizó uno de los momentos más cálidos de la jornada. En el marco de la presentación de su próxima película, Yo, Narciso, en la que comparte elenco con Moria Casán y Adrián Suar —quienes también formaron parte del almuerzo televisivo—, la uruguaya abrió las puertas de su intimidad familiar y compartió con la audiencia el presente de su único hijo, Atahualpa, fruto de su relación de más de dos décadas con el músico Ricardo Mollo.

Durante el distendido intercambio, la conductora no dudó en consultar sobre el estado del joven, que actualmente tiene 14 años. “Está hermoso”, respondió la actriz con una amplia sonrisa, despertando de inmediato el interés de los presentes sobre el desarrollo de un adolescente que creció rodeado por el arte, la televisión y los escenarios más importantes de la región.

La vena musical y el debut en la orquesta

La curiosidad de la mesa no tardó en enfocarse en la inclinación artística de Atahualpa. Moria Casán interrumpió la charla para indagar sobre si el joven había seguido el legado de su padre, líder de la banda Divididos, o el estilo escénico de su madre: “¿Él es músico?”, consultó la diva.

Oreiro aclaró que si bien la música representa un pilar central en la cotidianidad de su hogar, su hijo ha encontrado su propio espacio dentro de la disciplina. “Toca la trompeta. Es parte de la orquesta de su escuela y empezó con una bandita con sus compañeros”, reveló la artista con evidente orgullo. Explicó además que, aunque la melodía forma parte de su rutina, no es el único camino que despierta el entusiasmo del adolescente, quien ha manifestado inclinaciones sumamente diversas.

Natalia Oreiro, Ricardo Mollo y Atahualpa Merlí
Natalia Oreiro, Ricardo Mollo y Atahualpa Merlí

Mecánica, carpintería y la vida lejos de las cámaras

Lo que verdaderamente sorprendió a los comensales fue la lista de pasiones y habilidades manuales que el joven desarrolló con el tiempo, manteniéndose bastante alejado del mundo del espectáculo y de los flashes mediáticos. Según relató la protagonista de numerosos éxitos televisivos y cinematográficos, Atahualpa posee una destreza singular para los oficios prácticos y la creatividad artesanal.

Le gusta mucho la mecánica de los autos. Le encanta la carpintería, le encanta hacer origamis, navegar. Sabe cambiar lo que sea necesario”, detalló Natalia frente a la atenta mirada de Chiqui Legrand. Esta faceta práctica y resolutiva mostró un costado poco explorado de la dinámica familiar de la pareja de artistas, conocida por preservar estrictamente la privacidad de su hogar.

Un perfil bajo y reservado

La revelación ofreció una mirada inédita sobre la crianza de Atahualpa. A pesar de haber crecido en un entorno condicionado por la fama de sus padres, el adolescente ha sido guiado para construir un camino propio basado en la exploración personal y el perfil bajo. La decisión conjunta de Oreiro y Mollo de protegerlo de la sobreexposición pública ha permitido que el joven desarrolle proyectos personales con total libertad.

El paso de Oreiro por el programa no solo sirvió para marcar el lanzamiento de su nuevo proyecto cinematográfico junto a Suar y Casán, sino también para dejar al descubierto la faceta materna de la artista, quien no ocultó su emoción al ver a su hijo descubrir el mundo a través de la música, el taller y el trabajo manual.

Natalia Oreiro volvió a la mesa de Mirtha Legrand
Nota escrita por:
Te recomendamos...