Misterio bajo el hormigón: hallan túneles del siglo XIX sepultados bajo una plaza de Rosario

Durante las obras de remodelación en la Plaza de la Cooperación, operarios descubrieron los imponentes sótanos del antiguo Mercado Norte. El municipio colocará pisos de vidrio para convertir el espacio en un museo urbano.

Durante más de cuatro décadas, miles de rosarinos caminaron a diario sobre un fragmento olvidado del siglo XIX sin sospechar lo que yacía bajo sus pies. Lo que comenzó como una obra de remodelación y parquización de rutina en la Plaza de la Cooperación, ubicada en la tradicional esquina de Mitre y Tucumán, terminó convirtiéndose en un fascinante hallazgo histórico. Un grupo de operarios que realizaba excavaciones para renovar la infraestructura del lugar tropezó con macizas estructuras de mampostería subterránea: un complejo redescubierto de cámaras y túneles abovedados que permanecían sepultados bajo el cemento desde finales de los años 70.

Las primeras evaluaciones técnicas y patrimoniales confirmaron que las galerías subterráneas corresponden a los antiguos depósitos y áreas de carga del histórico Mercado Norte. Este centro de abastecimiento dominó la actividad comercial del centro rosarino durante más de cien años, hasta que fue demolido por la administración municipal de la época para dar paso a un espacio público seco.

Las dimensiones del laberinto oculto

Hasta el momento, la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario ha confirmado el hallazgo de tres sótanos de amplias proporciones. Cada una de estas estructuras mide aproximadamente 4 metros de ancho por entre 25 y 30 metros de largo. Una de las cámaras corre en sentido paralelo al Pasaje Poeta Fabricio Simeoni (antiguamente conocido como calle Zabala), mientras que las otras dos se proyectan en forma perpendicular hacia el centro del predio.

Según detalló el subsecretario de Planeamiento municipal, Pablo Florio, la gestión contaba con referencias históricas sobre la existencia de estas dependencias, pero carecía de documentación gráfica precisa. “Ninguno de los registros planos a los que pudimos acceder contenía esto como documentación certera”, explicó el funcionario, señalando que en aquellos tiempos las obras de infraestructura rara vez registraban los subsuelos en los planos oficiales. Tras la demolición del edificio del mercado, los viejos sótanos fueron utilizados como foso de descarte para arrojar toneladas de escombros de la propia estructura antes de colocar la carpeta de hormigón superior.

De mercado de abasto a plaza seca

El origen de estas misteriosas galerías se remonta a las raíces mismas de la ciudad. Según las investigaciones de Kevin Dolce, referente de la divulgación histórica local, el Mercado Norte abrió sus puertas originalmente en 1857 —apenas cinco años después de la declaración de Rosario como ciudad— para abastecer a la creciente población urbana. Entre 1876 y 1877, ante la gran demanda comercial, se construyó un edificio más amplio y moderno en el mismo predio.

Túneles en Rosario

A lo largo del siglo XX, el lugar concentró el comercio de carnes, frutas y hortalizas, pero también acumuló críticas por problemas de higiene, ausencia de refrigeración industrial y la constante presencia de roedores impulsada por el tráfico de carros a caballo. Con el surgimiento de los primeros supermercados en los años 60, el mercado cayó en un declive irreversible. En 1979, el municipio decretó su cierre definitivo y al año siguiente se completó la demolición del inmueble. Finalmente, en 1982, bajo la intendencia de facto de Alberto Natale, el terreno fue transformado en la actual Plaza de la Cooperación.

Raíces en peligro y un proyecto con pisos de vidrio

El redescubrimiento de los túneles también resolvió un problema de seguridad vegetal en la superficie. Las raíces de un imponente ficus plantado décadas atrás habían logrado perforar la mampostería del subsuelo, pero al no encontrar suficiente profundidad de tierra, el árbol quedó sin un anclaje firme. Debido al incremento de tormentas severas en la región y el riesgo inminente de caída, las autoridades debieron retirar el ejemplar de forma preventiva en el marco del nuevo plan de arbolado.

Lejos de volver a sepultar la estructura, el municipio planea un ambicioso proyecto de integración patrimonial. La propuesta oficial busca mantener el uso de la plaza pero incorporando visores de vidrio de alta resistencia en el suelo. Esta intervención permitirá a los transeúntes contemplar el interior de las galerías decimonónicas desde la superficie. “En su momento se tomó la decisión de esconder; nosotros en cambio queremos mostrar”, sintetizó Florio, remarcando el cambio cultural orientado a rescatar y poner en valor la memoria arquitectónica rosarina.

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