Chacho Garabal, el músico detrás de la vigilia papal: “El arte es el último lugar de resistencia de lo humano”

A horas de la llegada del Sumo Pontífice, el productor desglosa cómo se prepara el multitudinario evento. Un repertorio ecléctico y popular diseñado para abrazar a una sociedad herida y el valor irremplazable de la música en vivo frente a la tecnología.

Carlos “Chacho” Garabal, uno de los músicos a cargo de la histórica vigilia en el Cottolengo, adelanta los detalles del encuentro. El rol de la música frente a la inteligencia artificial, el diagnóstico de una sociedad “dolida” y la expectativa por el mensaje pastoral del Sumo Pontífice ante más de 60.000 fieles.

La inminente llegada del Papa Francisco a la Argentina genera un clima de profunda expectativa que trasciende las barreras religiosas para instalarse en el centro del debate social y cultural. En medio de los preparativos para uno de los eventos más convocantes de los últimos años, el músico y productor Carlos “Chacho” Garabal se prepara para liderar la vigilia que recibirá al Sumo Pontífice en el Cottolengo, un evento que promete ser el corazón pastoral de la visita.

En un diálogo exclusivo, Garabal desglosó los desafíos de organizar un encuentro de esta magnitud y reflexionó sobre el profundo significado que tiene la presencia del Papa en su tierra natal. Lejos de las lecturas puramente protocolares, el artista destacó el sacrificio personal del Pontífice. “La decisión de venir, a pesar de su estado de salud y de todo lo que se conoce, es de verdad una muestra del carácter de pastor que tiene”, aseguró, interpretando este viaje no solo como una obligación institucional, sino como un regalo y un gesto de profundo agradecimiento hacia su pueblo.

Una Argentina “dolida” a la espera de un mensaje

El contexto en el que se enmarca esta visita no pasa desapercibido para quienes están a cargo de la contención espiritual y artística del evento. Al analizar con qué sociedad se encontrará el Papa al pisar suelo argentino, Garabal trazó un diagnóstico crudo pero realista de la situación actual del país. Según su visión, más allá de la histórica polarización política que divide a la población, existe un sentimiento generalizado de aflicción.

El músico fue contundente al describir este escenario social: “Va a encontrar una Argentina dolida (…) lo que nos mancomuna, lamentablemente, es ver una Argentina que está dolida, que está lastimada, que la está pasando re mal”. En este marco de fragilidad, la figura del Papa emerge como un faro indispensable. Garabal sostiene que la gente no espera discursos de barricada, sino alivio espiritual, afirmando que “ese mensaje de esperanza va a ser el que más va a buscar la gente”.

Además, el productor musical hizo hincapié en la necesidad de separar las especulaciones en torno a las motivaciones del viaje. Frente a quienes intentan teñir la visita de especulaciones partidarias, fue categórico: “Quizás todos acá estaban pendientes de si venía en calidad de político o de Papa… y acá el mensaje es que viene el Papa”. De este modo, subraya que el foco principal del viaje estará puesto en la fraternidad y en la reafirmación de la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en un espacio tan simbólico y vinculado a la vulnerabilidad humana como lo es el Cottolengo.

El arte como el último refugio de lo humano

La vigilia no será simplemente una antesala silenciosa, sino un espacio vibrante donde la música actuará como puente emocional. Garabal, quien ya cuenta con experiencia internacional organizando “Conciertos por la Paz” en Roma y participando en las Jornadas Mundiales de la Juventud, diseñó una propuesta artística que busca abrazar a todos los asistentes. Lejos de limitarse a un repertorio estrictamente litúrgico o de música sacra, la selección musical se caracterizará por su eclecticismo y su arraigo en el género popular.

“Son canciones, sobre todo de género popular… no es la premisa la música sacra, por decirlo de alguna forma, o católica en sí misma, sino que va a estar, por ejemplo, el Ave María, pero sobre todo está el eclecticismo en el repertorio para representar a todos”, detalló Garabal. Este enfoque busca que el mensaje trascienda las fronteras del culto y logre conectar de manera universal con las decenas de miles de personas presentes.

Pero más allá del repertorio, el artista dejó una profunda reflexión sobre el valor del arte en los tiempos que corren. Al ser consultado sobre el rol de la música en este tipo de encuentros masivos, trazó un paralelismo con los desafíos tecnológicos del presente, específicamente el avance de las nuevas tecnologías. “El arte va a ser lo último que va a poder reemplazar la inteligencia artificial (…) el arte va a ser siempre un lugar de resistencia de lo humano”, sentenció, elevando la experiencia de la música en vivo a un acto de preservación de nuestra esencia.

El desafío de contener a 70 mil almas

La magnitud del evento requerirá una logística monumental. Según adelantó el músico, la vigilia está programada para iniciar el día lunes alrededor de las 9:00 de la mañana, preparando el clima espiritual para la llegada del Papa, quien tiene previsto oficiar la misa a las 10:00.

A diferencia de las primeras actividades de la agenda papal —que tendrán un carácter más político y protocolar, incluyendo la recepción oficial en la Casa Rosada—, la cita en el Cottolengo será eminentemente pastoral. La organización proyecta la asistencia de entre 60.000 y 70.000 personas, conformando una marea humana que aguardará desde temprano las palabras del Pontífice.

Para acompañar a esta multitud, Garabal confirmó que la vigilia contará con la participación especial del Coro Mitra, al que se sumará un destacado grupo de solistas. Juntos, tendrán la misión de transformar la espera en un acto de comunión, utilizando el arte como el vehículo definitivo para llevar esperanza a un país que busca, desesperadamente, sanar sus heridas.

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