River y los tiempos cuando todo sale irremediablemente mal

Desde hace un par de años que la época dorada de River empezó a oscurecerse: La pelota no entra en el sentido simbólico y literal de la frase. La última eliminación en Copa Sudamericana pone al club en un desafío inédito, por dónde empezar de nuevo a reconstruir el fútbol.

Nota Por: Leonardo Peluso periodista

Cuando la piedra empieza a caer desde la cima el problema no es el final, el problema es lo que va rompiendo y arrastrando en el camino. Por cuestiones físicas cuando más cae, más rápido suceden los males y más daño hace en su “cuesta abajo en la rodada”. De esto se trata el presente continuo de River desde aquel momento extraño en que trascendió un off de Martín Demichelis en septiembre de 2023 y ya pasaron tres años de penurias, falta de títulos y planteles que se fueron consumiendo incluso llevándose puesto el regreso de Marcelo Gallardo.

River no gana ni cuando juega el mejor partido del mucho tiempo, River no gana ni cuando patea 30 veces al arco, River no gana ni cuando su arquero ataja tres penales en una serie de 11, River no gana ni cuando tiene 5 campeones del mundo en el equipo, River no gana ni cuando invierte 80 millones de dólares. River no gana, ese es el resumen que explica o al menos describe lo que vive un club donde el fútbol se lleva a las patadas con las expectativas institucionales. Un club modelo en el continente que arranca el semestre eliminado por Aldosivi que solo ganó ese partido en el año.

La gran pregunta es ¿Cómo se reconstruye el fútbol de River y el proyecto? Porque aún con todas las herramientas a su merced, con un poderío institucional único en la historia del club y con una solvencia económica y financiera sin precedente, desde hace varios años, no logra sentar las bases de un ciclo exitoso. Ahora se vuelve a empezar, otra vez, pero ¿Puede cambiar en algo un cambio de DT? Seguramente no. Pasaron 27 partidos y medio año desde que asumió Coudet. El tiempo ya no mide lo mismo y en esta época donde la tolerancia a la frustración no existe, River debería intentar nadar contra la corriente.

El fútbol de River tendrá que volver a sentar las bases de algo que dure y que se sostenga. Este equipo y este plantel de figuras que fue armado para un periodo de dos temporadas no va a cambiar y con ellos empezará todo de nuevo. No les queda otra. El desafío será bancarse la idea del fracaso más estruendoso y seguir porque es insostenible cambiar planteles y entrenadores todos los años. Si no paran la pelota y piensan, va a volver a pasar lo mismo y la piedra que sigue cayendo de la cima y que cada vez es más grande, nunca se va a detener. Porque lo que hay que cambiar es el terreno, no la piedra.

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