Desarrollan sistema para anticipar posibles inundaciones en el AMBA

Investigadores del Conicet, la UBA y la Unsam desarrollaron junto a familias del AMBA un sistema participativo de alerta temprana. La iniciativa combinó ciencia y saberes barriales para anticipar desbordes tras medir precipitaciones acumuladas en zonas vulnerables.

Calle inundada en el AMBA durante un evento de lluvias. Foto: web.

Integrantes de la comunidad científica nacional e instituciones académicas concretaron un modelo de gestión del riesgo que sitúa el conocimiento territorial al mismo nivel que la investigación académica.

El proyecto denominado “Anticipando la Crecida” sistematizó una década de trabajo conjunto entre profesionales y habitantes de áreas expuestas a desbordes en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

El estudio, publicado en la revista especializada Environmental Research, analizó el trabajo desplegado en las cuencas Matanza-Riachuelo y Sarandí-Santo Domingo. Entre 2014 y 2025, el equipo realizó 40 encuentros territoriales que contaron con la participación de 1.028 vecinos pertenecientes a 31 barrios vulnerables de los municipios de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y La Matanza.

Mediciones y mapas colectivos

Especialistas del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la UBA, el Instituto Nacional del Agua y el Instituto Geográfico Nacional capacitaron a voluntarios en la instalación y lectura de pluviómetros manuales. Paralelamente, los pobladores volcaron sus experiencias en talleres de mapeo participativo para precisar cómo circula el agua durante tormentas severas.

La combinación entre datos censales sobre Necesidades Básicas Insatisfechas y el registro barrial permitió determinar umbrales críticos de lluvia. Se estableció que acumulaciones de entre 60 y 80 milímetros en dos o tres días provocan crecidas menores, mientras que cifras superiores a los 100 milímetros elevan el nivel de los cursos de agua por encima de los cuatro metros.

“Se va construyendo una película de lo que pasa a lo largo del tiempo. La gente en los barrios toma medidas de lo que llueve y nos las pasa”, explicó el investigador del Conicet Federico Robledo. Asimismo, el oceanógrafo Diego Moreira remarcó la importancia del diálogo entre comunidades: “Es necesario que se hablen entre ellos, porque una cuenca es agua que va a correr por un río o un arroyo que se va a trasladar de un barrio a otro”.

Comunicación en tiempo real

La metodología integró canales permanentes de mensajería instantánea para compartir reportes de precipitación en tiempo real y coordinar alertas preventivas con organismos oficiales de Defensa Civil. Este protocolo facilitated evacuaciones anticipadas frente a eventos hidrometeorológicos complejos, como la registrada en el barrio Nuestro Futuro en octubre de 2019.

El esquema incluyó la digitalización de la información cartográfica en las plataformas espaciales del Instituto Geográfico Nacional, poniendo los datos a disposición de las autoridades municipales para la planificación urbana. Las herramientas técnicas desarrolladas buscaron reducir el impacto de eventos climáticos intensos mediante la prevención comunitaria y la articulación estatal sostenida en el tiempo.

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