Los gobiernos de Francia, España e Italia se encuentran bajo alerta máxima tras recibir una inquietante advertencia por parte de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA). Un detallado informe enviado a las cancillerías europeas señala que Rusia está evaluando llevar a cabo una serie de operaciones de sabotaje, que incluirían un posible ataque con drones lanzados desde el mar hacia sus playas y balnearios más reconocidos.
Esta maniobra, revelada inicialmente por el diario español El Mundo, marcaría el inicio de una “guerra híbrida” rusa a gran escala en el corazón de Europa. De acuerdo con fuentes vinculadas al sector de defensa de Lituania —país miembro de la OTAN—, el modus operandi de Moscú consistiría en utilizar drones lanzados desde buques mercantes ubicados en aguas internacionales, a una distancia de entre 200 y 300 kilómetros de la costa, manteniendo los equipos ocultos dentro de contenedores de carga para evadir los radares convencionales.
El modelo apuntado para estas operaciones es el dron Gerbera, un dispositivo de dos metros de largo y 2,5 metros de envergadura, capaz de transportar una carga útil de hasta 18 kilogramos. Aunque su capacidad destructiva no alcanza para derribar grandes instalaciones, su velocidad de 160 km/h y su autonomía de 600 kilómetros son suficientes para provocar incendios, inutilizar equipos críticos o forzar el cierre temporal de puertos y aeropuertos.
La elección de estos tres países europeos no es casual: al igual que Gran Bretaña, Francia, España e Italia son actores clave en la provisión de asistencia militar a Ucrania. El objetivo de fondo del Kremlin, según analistas de estrategia militar, es sembrar el pánico en la opinión pública europea y generar fisuras internas en la OTAN, explotando las debilidades de las defensas civiles y la fragilidad política de los países que enfrentan próximos procesos electorales.
El impacto de este informe ya generó movimientos en las altas esferas del poder europeo. La semana pasada, el presidente francés Emmanuel Macron convocó de urgencia a los líderes de los partidos en el Palacio del Elíseo para advertirles sobre el “rápido deterioro de la situación internacional”. Casualmente, al día siguiente de ese cónclave, un canal de Telegram cercano al ejército ruso publicó un mapa del Mediterráneo sugiriendo que drones rusos entregados a Argelia podrían alcanzar bases militares y complejos petroquímicos en el sur de Francia.
Las advertencias de la CIA no carecen de antecedentes. Rusia ya ha realizado pruebas exitosas de lanzamiento de drones desde buques en el Mar Negro y ha incrementado sus incursiones sobre el espacio aéreo europeo. En septiembre de 2025, 19 drones militares rusos cruzaron la frontera hacia Polonia, y en agosto de este año se le atribuyó a Moscú un intento de ataque explosivo contra el aeropuerto de Leipzig, en Alemania.
El nivel de tensión escaló a tal punto que, semanas atrás, el jefe de la inteligencia estadounidense, John Ratcliffe, viajó a Moscú en una visita excepcional para reunirse con sus pares rusos y advertirles severamente contra cualquier provocación directa hacia un país miembro de la alianza atlántica. Según fuentes bálticas, esta creciente agresividad del Kremlin responde directamente a los exitosos ataques ucranianos que han logrado paralizar parte de la infraestructura energética rusa.