El galardón más íntimo de Messi: la emotiva promesa a su padre que lo llevó a Asturias

El astro argentino arribó a Oviedo para recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Detrás de la ovación y el reconocimiento mundial, el viaje esconde el cumplimiento de un profundo anhelo de Jorge Messi, fallecido recientemente.

El aterrizaje en Oviedo no fue uno más en la extensa y laureada trayectoria deportiva de Lionel Messi. El capitán de la Selección Argentina arribó este jueves a la capital asturiana para ser galardonado con el prestigioso Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, pero el reconocimiento tiene en esta ocasión un peso profundamente personal e íntimo. Detrás de las tradicionales gaitas que sonaron en su honor y de los aplausos de los fanáticos que se agolparon para recibirlo, el futbolista viajó con un recuerdo latente: el de su padre, Jorge Messi, fallecido el pasado 8 de agosto a los 68 años.

Durante una entrevista concedida a la Agencia EFE en las instalaciones del histórico Hotel de la Reconquista, el rosarino dejó a un lado el análisis netamente futbolístico para centrarse en el valor emocional que rodea a este viaje. “Él estaba muy ilusionado”, confesó Messi al referirse a la insistencia que tenía su padre para que se desplazara hasta España a recoger la distinción. Según relató el propio jugador, Jorge era plenamente consciente de lo difícil que resultaría coordinar la logística debido al ajustado calendario de partidos con el Inter Miami, pero consideraba que este premio en particular tenía un significado único, ya que reconoce un legado fundamentado en el compromiso, el respeto y la solidaridad, “más allá de lo que hace uno dentro de la cancha”.

La figura de Jorge fue el pilar absoluto en la construcción del astro deportivo que hoy maravilla al mundo. De profesión técnico químico y exgerente de la fábrica Acindar, fue él quien peleó incansablemente para conseguir el costoso tratamiento hormonal que su hijo necesitaba durante su etapa de juvenil en Newell’s Old Boys. También fue el encargado de negociar su histórico desembarco en el FC Barcelona y quien permaneció estoicamente a su lado cuando los primeros meses de adaptación en Europa se tornaron adversos.

El deterioro de la salud de su padre marcó a fuego los últimos meses del Diez. Semanas antes del fatal desenlace, durante la disputa del Mundial de 2026, el jugador no pudo ocultar su angustia. Tras marcar un triplete y abrir el marcador en el primer encuentro del torneo, rompió en llanto en pleno campo de juego, admitiendo luego ante la prensa que atravesaba “unos días difíciles” por una situación “totalmente ajena a lo deportivo”.

Acompañado por su esposa, Antonela Roccuzzo, Messi afrontará ahora una maratónica e intensa agenda oficial en suelo español. Las actividades comenzaron este jueves con un masivo encuentro en el Palacio de los Deportes junto a alumnos del programa cultural “El juego del 10”, y continuarán por la noche con una cena de gala junto a los reyes Felipe VI y Letizia Ortiz.

El momento cumbre tendrá lugar este viernes por la tarde en el imponente Teatro Campoamor. Allí, será la princesa Leonor la encargada de entregarle en mano el preciado galardón que consagra su impacto global y su permanente compromiso con la salud y educación infantil. Apenas unas horas después de alzar la estatuilla, con la promesa familiar cumplida y el homenaje a su padre materializado ante los ojos del mundo, el futbolista abordará un vuelo a las 23:30 con destino a Nueva York para reintegrarse de inmediato a la concentración de su equipo.

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