La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) llevó adelante este jueves un paro nacional docente de 24 horas en reclamo de justicia por el asesinato de Nancy Godoy, la maestra rural hallada muerta en Corrientes. La sorpresiva medida de fuerza, anunciada a última hora del miércoles, registró un alto impacto en la provincia de Buenos Aires, donde gremios como Suteba y FEB reportaron un acatamiento superior al 80%, con decenas de escuelas virtualmente cerradas en el conurbano y en ciudades grandes como Mar del Plata y Bahía Blanca.
En la Ciudad de Buenos Aires, la jornada de duelo y protesta generó fuertes complicaciones en el tránsito. Dirigentes de UTE, acompañados por banderas de ATE y partidos de izquierda, se concentraron frente a la Casa de la Provincia de Corrientes y marcharon hacia el Obelisco bajo la consigna “¡Ni una docente menos!”. Desde el Ministerio de Educación porteño, por su parte, confirmaron que se descontará el día a los trabajadores que adhirieron a la huelga.
En las calles se exige el rápido esclarecimiento del caso y el expediente judicial sumó una prueba determinante. Las pericias telefónicas realizadas a los celulares de los cinco detenidos revelaron que uno de ellos envió a sus cómplices un macabro mensaje tras cometer el crimen: “Qué hacemos con esto”.
Gustavo Briend, abogado querellante, aseguró que los resultados de estos análisis tecnológicos, sumados a la autopsia, consolidan la hipótesis principal de la fiscalía: un ataque sexual seguido de muerte. Ante estas nuevas evidencias, Briend anticipó que buscarán agravar las calificaciones legales de todos los acusados (incluido el capataz Ireneo Zarza) para unificarlas bajo la figura de femicidio y abuso sexual, delitos que prevén la pena de prisión perpetua.
El repudio gremial también hizo eco de las denuncias que la propia víctima había elevado antes de desaparecer sobre las deplorables condiciones de la escuela donde trabajaba. El abogado de la familia reafirmó este punto, señalando que el establecimiento escolar estaba alejado del casco de la estancia, era de muy difícil acceso y evidenciaba una absoluta dejadez institucional. “No era una escuela, claramente era una tapera”, sentenció.