La aprobación del Gobierno de Javier Milei subió al 36,2% en octubre

Mientras la desaprobación se mantiene en 55,5%, el estudio de Zentrix revela que la preocupación social migró del aumento de precios hacia la estabilidad laboral y los ingresos.

El presidente Javier Milei Foto: Agencia NA (Mariano Sánchez)

La consideración sobre la gestión de Javier Milei registró un avance durante octubre, encadenando su tercer mes sucesivo de incremento. De acuerdo con el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por la consultora Zentrix, el 36,2% de la población respalda el rumbo del Ejecutivo nacional, frente a un 55,5% que manifiesta desaprobación y un 8% que no toma partido.

El informe destaca que se trata de “una variación que puede leerse como una tendencia y no como una oscilación estadística”, logrando reducir la brecha entre adhesión y rechazo de 27,4 puntos en julio a 19,3 en octubre.

Fractura social y límites en el potencial electoral

Pese al repunte, el análisis proyectivo exhibe barreras notorias para la reelección. Hacia los comicios de 2027, el mandatario reúne un 24,3% de voto seguro y un 10,6% de apoyo probable, configurando un potencial electoral del 34,9%.

En contraste directo, el 59,2% afirma categóricamente que “jamás lo votaría”, lo que demuestra que más del 83% de los ciudadanos ya fijó una postura rígida.

El mapa demográfico expone marcadas asimetrías. En el segmento menor de 40 años, la aprobación alcanza el 50,6%, superando el rechazo (44,5%). Sin embargo, entre los adultos de 40 a 59 años el apoyo cae al 28,4% y se desploma al 22,8% en mayores de 60 años, donde la desaprobación trepa al 66,4%.

Asimismo, la segmentación socioeconómica marca una división tajante: en la clase media la consideración positiva se sitúa en 46,7%, mientras que en los sectores bajos desciende al 25,9% con una negativa del 70,5%.

Nueva agenda social: del índice inflacionario al salario

El dato cualitativo más elocuente del estudio de Zentrix describe un viraje profundo en las demandas colectivas. Los temas predominantes son la incertidumbre económica (48,2%), los ingresos y salarios (46,2%) y el desempleo (44,6%).

Por el contrario, la suba generalizada de precios quedó relegada: “La inflación es mencionada apenas por el 16,7% de los encuestados y queda en el noveno lugar”.

Esta dinámica evidencia que la inquietud ciudadana se desplazó de las listas de precios al poder adquisitivo real, las deudas y la sustentabilidad del empleo, planteando un escenario donde la sociedad no exige retórica “sino previsibilidad: un trabajo registrado, un ingreso estable y una universidad pública que funcione”.

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