El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, pronunció este viernes su esperado discurso en el simposio anual de Jackson Hole, Wyoming, ante la mirada de economistas, banqueros centrales y operadores financieros globales. La presentación, titulada “Política Monetaria y Revisión del Marco de la Fed”, marcó su octava y última intervención en este evento emblemático antes de la finalización de su mandato en mayo de 2026.
Powell comenzó destacando la resiliencia de la economía estadounidense en el último año, en medio de profundos cambios en la política monetaria y fiscal. Subrayó que el país mantiene un mercado laboral cercano al máximo empleo, mientras que la inflación, aunque aún elevada, ha descendido significativamente desde los picos post-pandemia. No obstante, advirtió que los riesgos comienzan a reconfigurarse, con una atención creciente sobre el futuro de las tasas de interés y la evolución macroeconómica.
En su repaso sobre la coyuntura, Powell recordó que la tasa de referencia de la Fed se mantuvo en el rango de 5,25% a 5,5% por más de un año, una postura restrictiva que consideró “apropiada” para frenar la inflación y equilibrar la demanda y la oferta agregada. Gracias a estas políticas, la inflación se acercó al objetivo de la Fed y el mercado laboral se desaceleró desde su estado de sobrecalentamiento previo. Sin embargo, señaló que el desempleo aumentó en casi un punto porcentual, lo que históricamente no ocurre fuera de períodos de recesión.
La trayectoria futura de las tasas ocupa el centro de las expectativas de los mercados. Powell enfrenta presiones crecientes para iniciar recortes, y se espera que la Fed reduzca 25 puntos básicos en septiembre, con una proyección de tasas cercanas al 3% para fines de 2026. El titular de la Fed enfatizó que cualquier decisión será “guiada por los datos”, y que el organismo no dudará en ajustar su postura si los riesgos de inflación o desempleo se materializan en mayor magnitud.
Un punto clave del discurso fue la presentación de la segunda revisión pública del marco de política monetaria de la Fed, cristalizada en una declaración revisada sobre los “Objetivos de Largo Plazo y Estrategia de Política Monetaria”. Este documento, publicado hoy, busca adaptar las herramientas y objetivos de la Reserva Federal a un contexto de transición demográfica, cambios en la productividad y nuevas tendencias económicas.
Powell resaltó que la Fed “permanece vigilante ante cualquier shock externo” y que continuará monitoreando tanto las variables domésticas como internacionales que puedan afectar la estabilidad financiera. Si bien celebró los avances en la lucha contra la inflación, advirtió que “persisten riesgos alcistas” y que la autoridad monetaria mantendrá un enfoque prudente y flexible.
El discurso de Powell en Jackson Hole reafirmó la cautela de la Fed en el manejo de las tasas, la relevancia del análisis de datos y la importancia de revisar periódicamente su marco estratégico para afrontar los desafíos de una economía en constante evolución. Las palabras del presidente de la Fed fueron recibidas con atención por los mercados, que ahora aguardan los próximos movimientos del banco central y su impacto en la economía global