Alberto Fernández negó haber golpeado a Fabiola Yáñez y denunció “maltrato mediático”. El expresidente criticó a su propia fuerza por “ayudar” a Milei al generar internas, y defendió a Axel Kicillof como un candidato presidencial “muy preparado”.
Alberto Fernández negó haber golpeado a Fabiola Yáñez y denunció “maltrato mediático”. El expresidente criticó a su propia fuerza por “ayudar” a Milei al generar internas, y defendió a Axel Kicillof como un candidato presidencial “muy preparado”.

El expresidente Alberto Fernández rompió un largo silencio para reaparecer en el debate público, negando categóricamente las denuncias de violencia de género presentadas por Fabiola Yáñez y arremetiendo contra el gobierno de Javier Milei. En una entrevista con Tomás Rebord en el canal de streaming Blender, Fernández se definió como víctima de un “proceso de cancelación” y un “maltrato mediático”.
El exmandatario se mostró cauteloso al hablar de su expareja, afirmando que “ella fue manipulada, claramente fue manipulada”. Fernández aseguró que jamás golpeó a Yáñez y denunció que las pruebas fotográficas eran “falsas”. El expresidente reveló que tuvo que pedir que se peritara su propio teléfono, ya que el juez Julián Ercolini “no lo quería abrir”. “Lo abrieron y no existen esos chats. El juez da vergüenza”, sentenció Fernández.
Fernández dedicó gran parte de su entrevista a la política interna, pero evitó la confrontación directa, apelando a la máxima peronista: “primero está la Patria, después el movimiento y por último los hombres”. Sin embargo, lanzó un claro tiro por elevación a la facción de Cristina Kirchner y Máximo Kirchner, al referirse a las internas que socavan la gestión del gobernador Axel Kicillof.
“Lo que yo no me perdono es que nosotros ayudemos al Gobierno haciéndosela más difícil a Axel”, reprochó Fernández. Cuando Tomás Rebord le preguntó: “¿Quién se la hace más difícil a Axel?”, el expresidente se limitó a responder: “No me pregunten cosas que todos saben”. Fernández defendió al gobernador, a quien calificó de “un buen gobernador, un tipo muy inteligente, muy preparado y un candidato” para 2027.
El exmandatario fue duro en su crítica a Javier Milei, a quien acusó de creer en la “lógica del corporativismo tecnocrático” por encima de las democracias representativas. Fernández calificó la promesa de Milei de una hiperinflación del 17.000% como “un disparate mayúsculo, una estupidez enorme, pero eso queda en el imaginario público”.
Fernández también defendió su propia gestión, señalando que dejó la “tasa de desocupación más baja de la historia de la democracia: 5.5 de desocupación”. El expresidente lamentó que “estos aciertos no se vean cuando dentro de la propia fuerza viven diciendo que no existieron”, en una clara alusión a las críticas internas del kirchnerismo.
En un pasaje inusual, Fernández también abordó el escándalo de la fallida expropiación de Vicentín. El expresidente confesó que el “primer informe que trajo el interventor” era muy diferente a la realidad: “Vicentín era un entramado de sociedades y juicios, de lavado de dinero. La expropiación me hubiera obligado a pagarle a los accionistas, verdaderos delincuentes, con fondos del Estado”.
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