Bullrich señaló que, tras dejar su banca en el Senado, renunció “a los honores pero no a la lucha”, y subrayó que su campaña presidencial representará “mi alma hablándole al alma de los argentinos”. Afirmó además que su liderazgo se basa en la humildad, el diálogo, la verdad, la cercanía, la compasión y la reconciliación, conceptos que considera fundamentales para un país con heridas profundas que no se cierran solo con discursos o decretos.
El exsenador criticó el perfil político actual al sostener que Argentina no necesita héroes infalibles ni salvadores instantáneos, sino líderes dispuestos a entregar su alma y fomentar la reconciliación social.
Paralelamente, Bullrich presentó su nuevo libro Una nueva Buenos Aires, resultado de su experiencia en la campaña electoral de 2017. En él, describe una provincia marcada por profundas desigualdades: un conurbano donde la pobreza es “paisaje” y un interior que siente que “nadie lo escucha”. Destacó la falta de infraestructura básica en escuelas y hospitales, además de la inseguridad latente que afecta a muchas comunidades.
Para Bullrich, el desafío del país pasa por cerrar brechas no solo económicas sino también existenciales, donde “muchos chicos crecen sabiendo que su futuro está limitado por su geografía”. Su obra busca renovar el pacto de unión nacional a partir de un liderazgo que aspire a construir una Argentina más justa y fraterna. “No sé cuánto tiempo me queda pero sí sé qué tengo que hacer con él: amar, servir, reconciliar y sembrar esperanza”, concluyó el ex funcionario.