Privaciones y capacidad de ahorro limitada
Uno de los factores que explica esta persistencia es el estancamiento del ingreso laboral. Según el informe, el nivel salarial promedio registrado durante la etapa de estabilización (2024-2025) se asimiló a los valores de 2009-2010.
El salario registrado privado se mantiene estancado en rangos históricamente bajos y, sin una consolidación del crecimiento económico, es probable que no muestre una mejora real significativa respecto a 2023.
La inseguridad alimentaria afectó al 18,7% de hogares en 2025 (7,8% severa), en descenso desde 24,3% en 2024 pero superior a 2010. Acceso a salud mejoró levemente del 37,7%, aunque 34,3% reportó privaciones.
La incapacidad de las familias para construir un colchón financiero es otro agravante. Solo entre el 8% y el 16% de la población afirmó poder reservar parte de sus ingresos, una proporción que cayó de manera sostenida desde 2010.
Impacto en bienestar psicológico
Las desigualdades socioeconómicas concentran el impacto del estrés. Mientras que en los hogares de los sectores más bajos, siete de cada diez personas padecieron esta condición, la proporción cayó a tres de cada diez en los niveles medios.
Los datos mostraron que el 74,4% de las personas en estratos muy bajos sufren estrés económico, frente al 14,4% del estrato más alto. El estudio de la UCA también vinculó la situación económica con el bienestar subjetivo y la salud mental.
En 2025, cuatro de cada diez personas que sufrieron estrés económico presentaron malestar psicológico, caracterizado por síntomas de ansiedad y depresión. Este porcentaje duplicó la tendencia expresada por quienes no reportaron estrés económico.
El malestar psicológico alcanzó el 37,7% en hogares de ingresos muy bajos, superando en 20 puntos porcentuales a los de ingresos medio-alto (17,7%).
Si bien la desaceleración de la inflación y la recuperación de indicadores monetarios representan un alivio transitorio, los datos del ODSA-UCA sugieren que el país aún no revierte las profundas brechas sociales ni garantiza un acceso equitativo a los recursos básicos.