El consumo masivo no reacciona: ventas en rojo pese al freno de la inflación

Pese a la baja inflacionaria del 2,5%, el consumo masivo cayó un 1,8% en noviembre. El deterioro salarial y el alza en servicios obligan a los hogares al downtrading, priorizando marcas económicas y compras fraccionadas en un escenario de lenta recuperación.

Foto: NA

La marcada desaceleración de los precios en Argentina no ha sido suficiente para reactivar las góndolas. Durante noviembre, la comercialización de productos de primera necesidad experimentó un nuevo retroceso del 1,8% respecto al mes anterior, acumulando una baja interanual del 0,1%. Según los últimos relevamientos de consultoras como Scentia y NielsenIQ, el 2025 cierra como un periodo de fuerte contracción en el volumen de compras, evidenciando que la estabilidad macroeconómica aún no impacta en el bolsillo de los ciudadanos.

A pesar de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se situó en un 2,5% mensual —llevando el acumulado anual a niveles cercanos al 28%—, la demanda sigue deprimida. Los especialistas señalan que el factor determinante no es el valor de los productos, sino el deterioro del salario real y el incremento de los costos fijos, como servicios públicos y vivienda, que absorben una porción mayor del presupuesto familiar y obligan a racionalizar el gasto en alimentos y limpieza.

Cambios en el comportamiento: el auge del "downtrading"

La situación ha forzado una transformación profunda en los hábitos de compra de los argentinos. Se observa una consolidación del fenómeno conocido como downtrading, donde los consumidores migran masivamente hacia marcas más económicas, eligen envases de menor tamaño y abandonan el hábito del “stockeo” para realizar adquisiciones diarias y fraccionadas. Esta búsqueda de eficiencia ha impactado con mayor dureza en los comercios de proximidad y almacenes de barrio, mientras que las grandes superficies intentan retener clientes mediante agresivas estrategias de descuento y opciones de financiamiento.

Un panorama de recuperación moderada para 2026

Aunque el ánimo social ha mostrado leves signos de optimismo por la baja inflacionaria, la realidad en las cajas de los supermercados sigue siendo esquiva. Informes privados destacan que, si bien el consumo de bienes de rotación rápida creció apenas un 2% en lo que va del año tras el desplome del 16% sufrido en 2024, el impulso se ha estancado desde el segundo semestre.

Para el próximo ejercicio, las proyecciones sugieren un repunte lento y condicionado a la recomposición efectiva de los ingresos. El consumidor actual se ha vuelto extremadamente racional y sensible al precio, alternando constantemente entre canales de venta para maximizar su poder adquisitivo. Mientras la confianza no se traduzca en una mejora real del poder de compra, el consumo masivo seguirá funcionando como el principal indicador del ajuste económico que atraviesa el país.

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