Maltrato animal: experta alerta por los criaderos ilegales y la falta de sanción

La veterinaria Virginia Vallejo advierte que la rentabilidad de la cría clandestina supera las sanciones actuales, permitiendo que el maltrato animal se perpetúe como un bien de consumo.

El maltrato animal vinculado a los criaderos ilegales persiste en el país como una problemática estructural que las leyes vigentes no logran frenar.

La veterinaria Virginia Vallejo (MN 10.404), fundadora de la Academia Pet Sitting, señala una realidad alarmante: las sanciones actuales son insuficientes y poco ejemplificadoras. Según la experta, el sistema se mantiene porque “mientras criar ilegalmente sea más rentable que cumplir la ley, el negocio no se detiene”.

El animal como objeto de consumo

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Vallejo explicó que el motor de esta industria es una demanda constante de animales de raza, impulsada por la desinformación de los compradores y una visión del animal como un objeto de consumo en lugar de un ser sintiente.

A pesar de los desmantelamientos frecuentes, las causas judiciales suelen estancarse, las multas son bajas y las clausuras resultan temporales.

Esto permite que los responsables, tras los rescates, simplemente se trasladen y vuelvan a empezar en otra ubicación. “Mientras comprar animales sea fácil, barato y socialmente aceptado, el sistema se reproduce”, sentenció la profesional.

Cicatrices físicas y de comportamiento

Desde su práctica clínica, Vallejo describe un panorama desolador para los animales rescatados de estos centros. Los cuadros médicos suelen incluir:

  • Desnutrición y anemia severa.

  • Parasitosis y enfermedades infecciosas no tratadas.

  • Malformaciones genéticas derivadas de la consanguinidad.

  • Agotamiento extremo en hembras utilizadas para reproducción continua.

A esto se suma un profundo daño psicológico. Los animales presentan miedo extremo, conductas estereotipadas (movimientos repetitivos sin fin), hipervigilancia y agresión defensiva.

Vallejo aclara que la rehabilitación es un proceso complejo: “No se resuelve solo con afecto”; requiere tiempo, seguimiento veterinario y el trabajo conjunto de etólogos y educadores.

La adopción como acto de conciencia

La especialista enfatiza que comprar un animal no garantiza salud ni temperamento. Por el contrario, invita a la sociedad a volcarse hacia la adopción, que ofrece historias de resiliencia y gratitud.

“Ninguna raza vale una vida de encierro, explotación y dolor”, subrayó Vallejo. Sin sanciones económicas reales e inhabilitaciones efectivas, el maltrato animal seguirá siendo, lamentablemente, una parte rentable del mercado.

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