Cincuenta segundos : la reconstrucción de un crimen que marcó al país

A seis años del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, la justicia y los registros fílmicos permiten reconstruir la secuencia exacta del ataque. Un breve lapso de menos de un minuto fue suficiente para que una jauría de agresores terminara con la vida del joven frente al boliche Le Brique, en una …

Foto: Agencia NA (JOSE SCALZO)

La noche del 18 de enero de 2020 parecía una más en el verano geselino. Sin embargo, el destino de Fernando comenzó a sellarse dentro de la discoteca, tras un incidente trivial en una pista de baile colmada. El roce de una camisa y una posterior discusión derivaron en la expulsión de ambos grupos por parte de la seguridad del local. Lo que para Fernando fue el final de un altercado, para sus agresores fue el inicio de una emboscada coordinada y letal.

El reloj marcaba las 04:41 cuando la cámara de un supermercado captó los movimientos previos. Los atacantes, tras ser expulsados, se reunieron a pocos metros, esperando el momento preciso. Fernando estaba de espaldas, tomando un helado con sus amigos, cuando recibió el primer golpe por la espalda que lo dejó de rodillas. Lo que siguió fueron cincuenta segundos de una violencia inaudita, donde la coordinación del grupo fue clave para garantizar que nadie pudiera auxiliarlo.

Fernando y su grupo de amigos

Mientras unos formaban un cordón para impedir que los amigos de Fernando intervinieran, otros descargaron una lluvia de patadas y golpes de puño sobre el joven, quien ya se encontraba inconsciente en el suelo. Los testigos recordarán siempre la saña de los impactos, particularmente los dirigidos a la cabeza, ejecutados con la precisión de quien busca causar un daño irreversible. Fue un ataque bajo la modalidad de manada, donde la superioridad numérica anuló cualquier posibilidad de defensa.

La investigación posterior y el juicio histórico confirmaron que el grupo actuó con un plan criminal. Los registros de audio y los mensajes de WhatsApp enviados minutos después del ataque —donde se hablaba de que la víctima “caducó”— desnudaron una frialdad absoluta frente a la tragedia. La cronología del crimen revela que no fue una pelea, sino una ejecución en la vía pública, rodeada de jóvenes que, entre la parálisis y el horror, filmaron el final de una vida.

Hoy, la crónica de esos cincuenta segundos debe servir como un espejo doloroso para la sociedad. El tratamiento judicial del caso no solo buscó la condena de los culpables, sino que expuso la necesidad de erradicar la violencia estructural en los espacios de ocio nocturno. La memoria de Fernando Báez Sosa persiste como un reclamo de justicia y como una advertencia sobre cómo el odio y la deshumanización pueden destruir familias enteras en menos de un minuto.

La sentencia dictada por el Tribunal de Dolores marcó un antes y un después, pero la herida social permanece abierta. Analizar la secuencia del crimen es entender que la tragedia fue el resultado de una suma de complicidades y de una cultura de la agresividad que, aquella noche, no encontró freno alguno frente a la puerta de un boliche.

Nota escrita por:
Te recomendamos...
Rosario presentó su oferta turística para Semana Santa

Rosario se prepara para recibir a miles de visitantes durante el próximo fin de semana largo de Semana Santa bajo una premisa renovada: “Rosario, un destino con aura”.La ciudad cuna de la bandera presentó este viernes una propuesta integral que busca amalgamar la calidez de su gente, la majestuosidad del río Paraná y una agenda …