Soberanía bajo la lupa: se reveló el motivo del vuelo militar en Ushuaia

Tras el hermetismo inicial, la Embajada de Estados Unidos confirmó que la delegación a bordo del Boeing C-40 Clipper pertenecía al Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes. Aunque la agenda oficial menciona minerales y salud, la oposición denuncia que la visita oculta un interés geopolítico sobre el control del Puerto de …

Un Avión de Estados Unidos aterrizó el domingo por la madrugada en Ushuaia
Un Avión de Estados Unidos aterrizó el domingo por la madrugada en Ushuaia

El misterio del “avión fantasma” en el Fin del Mundo ha comenzado a despejarse, pero las explicaciones oficiales no han logrado disipar la tensión política en Tierra del Fuego. Lo que este domingo se vivió como un aterrizaje bajo absoluto secreto se reveló hoy como una misión clave de legisladores estadounidenses en un enclave que Washington considera estratégico. La delegación, que partió de la Base Conjunta Andrews en Maryland, arribó apenas tres días después de que el Gobierno nacional decretara la intervención del puerto de Ushuaia, un movimiento que la dirigencia local interpreta como la antesala de una concesión logística a favor de la Casa Blanca.

La Embajada estadounidense precisó que se trató de una “delegación bipartidista” interesada en el procesamiento de minerales críticos, la gestión de residuos mineros y la investigación en salud pública. Sin embargo, el despliegue de un Boeing C-40 Clipper de la Fuerza Aérea —equipado con comunicaciones encriptadas— y la falta de notificación previa a las autoridades provinciales generaron un clima de “absoluta inseguridad”, según denunció Emiliano Fossatto, secretario jurídico de la provincia. Para el Gobierno de Tierra del Fuego, la ubicación del puerto es demasiado valiosa para aceptar que se trata de una simple “visita de rutina”.

La senadora nacional Cristina López escaló el reclamo al plano institucional, exigiendo transparencia sobre los acuerdos que el presidente Javier Milei podría estar cerrando en torno a la Base Naval Integrada. La legisladora advirtió que la provincia “no es una base militar extranjera” y vinculó la llegada de los congresistas con la teoría de una base binacional, una posibilidad que el Ejecutivo nacional ha desmentido pero que las constantes visitas del Comando Sur (incluyendo a Laura Richardson y Alvin Holsey) mantienen vigente en la agenda pública.

El conflicto de fondo reside en la intervención del puerto del pasado 22 de enero, que desplazó a autoridades locales y provocó despidos. Para el gobernador Gustavo Melella, esta medida representa un “avasallamiento al federalismo” destinado a facilitar la operatividad de potencias extranjeras en el Atlántico Sur. En un contexto de competencia global por los recursos antárticos, la frecuencia de estos vuelos militares bajo códigos del Comando de Movilidad Aérea refuerza la idea de que Ushuaia se ha convertido en una prioridad de seguridad nacional para Washington.

La situación en Tierra del Fuego permanece en un estado de vigilia política. Mientras el Gobierno nacional defiende la cooperación con Estados Unidos como un eje de su política exterior, los sectores gremiales y legislativos locales denuncian un atropello a la soberanía. La pregunta que queda en el aire para un público reflexivo es si la necesidad de financiamiento para terminar las obras de la Base Naval justificará la entrega de soberanía operativa sobre el paso interoceánico más importante del hemisferio sur.

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