Francia prohíbe las redes sociales a menores de 15 años

El Gobierno de Emmanuel Macron acelera una ley pionera para blindar la salud mental de los adolescentes frente al avance de los algoritmos.

La Asamblea Nacional de Francia ha dado un paso que redefine la frontera entre la libertad digital y la protección del menor. En una votación que refleja un consenso social transversal, el Legislativo aprobó el artículo central de un proyecto de ley que prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 15 años. La medida, impulsada con carácter de urgencia por el presidente Emmanuel Macron, busca rescatar a la juventud de las “espirales de contenido” y el diseño adictivo de plataformas como TikTok, bajo una premisa que ya resuena como un mantra político en París: “Las mentes de nuestros hijos no están en venta”.

El texto legal no solo establece una barrera etaria, sino que impone responsabilidades severas a los proveedores de servicios. Las compañías deberán garantizar que los menores no sufran una presión comercial excesiva ni queden expuestos a productos que dañen su integridad física o mental. La preocupación de los legisladores franceses se centra en el desarrollo cerebral de los adolescentes, argumentando que la falta de distanciamiento crítico frente a algoritmos que promueven la automutilación o el suicidio constituye una crisis de salud pública que el Estado ya no puede ignorar.

A pesar del apoyo mayoritario de sectores que van desde la ultraderecha de Agrupación Nacional hasta los Verdes y comunistas, la medida no está exenta de roces ideológicos. Desde La Francia Insumisa (LFI), el partido de Jean-Luc Mélenchon, se han alzado voces críticas que tildan la ley de “paternalismo digital”. Para esta facción, la solución debería radicar en la educación y el fomento del pensamiento crítico en lugar de aplicar prohibiciones que consideran autoritarias. Sin embargo, el Gobierno mantiene que la urgencia social demanda una intervención directa antes de que el daño en la autoestima y la ansiedad generacional sea irreversible.

El cronograma es ambicioso. Macron ha solicitado activar el procedimiento acelerado para que la prohibición sea efectiva el 1 de septiembre de 2026, coincidiendo con el inicio del ciclo lectivo. Esto convertiría a Francia en el segundo país a nivel global en legislar en este sentido, siguiendo la estela de Australia, que recientemente fijó el límite en los 16 años. En paralelo, el debate francés se extiende a la prohibición total de teléfonos móviles en los institutos de secundaria, una medida que busca devolver el aula al espacio de la palabra y el estudio.

“Porque sus sueños no deben ser dictados por algoritmos. Porque no queremos una generación ansiosa, sino una generación que crea en la República y sus valores”, sentenció Macron para justificar la celeridad del proceso. Mientras tanto, en España, se tramita una normativa similar que busca elevar la edad de consentimiento digital a los 16 años, confirmando que Europa ha iniciado una ofensiva coordinada contra el modelo de negocio de las grandes tecnológicas basado en la explotación de la atención infantil.

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