Más de 20.000 pymes cerradas en dos años y el anuncio del cierre de Fate reavivan una frase que se repite como justificación del ajuste. Cuando el costo se mide en empleo, la discusión deja de ser técnica y se vuelve profundamente social.
Más de 20.000 pymes cerradas en dos años y el anuncio del cierre de Fate reavivan una frase que se repite como justificación del ajuste. Cuando el costo se mide en empleo, la discusión deja de ser técnica y se vuelve profundamente social.
Cuando la norma se vuelve opcional, las reglas se desgastan.
El saludo de Año Nuevo se repite cada año, aunque pocas veces describe la realidad. Se dice casi por inercia, incluso cuando el cambio de calendario no modifica la vida de millones de personas que siguen atrapadas en la violencia, la pobreza o la falta de oportunidades.
En la Argentina, donde las promesas se diluyen y los compromisos se relativizan, recuperar el peso de la palabra puede ser el primer paso para reconstruir la confianza perdida.
El fanatismo, en política o fútbol, anula el pensamiento crítico y destruye el debate. Convierte a las personas en fieles incapaces de cuestionar a sus líderes. Recuperar la sensatez y los matices es vital para la convivencia y el progreso social.
La historia argentina parece volver, una y otra vez, sobre el mismo dilema: ¿puede gobernarse un país tan complejo sin escuchar al otro? El actual presidente, Javier Milei, ha hecho de esa pregunta su campo de batalla. Desde su llegada al poder, eligió el ruido antes que la conversación, el monólogo antes que el acuerdo.
El asesinato de tres jóvenes víctimas del narcotráfico expone la crisis profunda que atraviesa el país. Mientras las bandas se afianzan, la política sigue dividida y sin respuestas, dejando a las comunidades más vulnerables a la deriva frente a un problema urgente y sin resolver.
Un nuevo episodio de violencia juvenil en Palermo evidencia el aumento de conflictos físicos y digitales entre adolescentes tras la pandemia.
Informar no es repetir lo que pasó. Es ayudar a entender lo que importa. En un tiempo donde las noticias se reproducen con velocidad de vértigo, donde cientos de portales publican lo mismo con apenas segundos de diferencia, en lrlaredaccion.com tomamos una decisión clave: no queremos ser un medio periodístico más.