En una maniobra que escala la tensión geopolítica, la Guardia Costera estadounidense logró abordar el petrolero Marinera en el Atlántico Norte. El buque, de bandera rusa y vinculado al entorno de Nicolás Maduro, eludió el bloqueo durante 14 días bajo la sombra de un submarino del Kremlin, antes de ser finalmente interceptado.










