Una serie de investigaciones publicadas en The Lancet Psychiatry y JAMA revelaron que no existe evidencia científica robusta que respalde el uso de la planta para tratar trastornos de salud mental. Los expertos advierten que, lejos de ayudar, el consumo frecuente puede agravar cuadros de depresión y multiplicar el riesgo de psicosis en jóvenes.
















