En un discurso disruptivo ante la élite global, Donald Trump prometió una bonanza petrolera sin precedentes para una Venezuela bajo tutela de EE. UU. y lanzó un ultimátum a Europa por el control de Groenlandia. El mandatario calificó la agenda verde como un “fraude” y ratificó su política de aranceles como herramienta de negociación geopolítica.


















