La CGT redobla su confrontación con el gobierno tras la victoria peronista en Buenos Aires

La CGT redobla su confrontación con el gobierno de Javier Milei tras su derrota en Buenos Aires. Con el apoyo del fortalecido Axel Kicillof, la central obrera adoptará una postura más enérgica, buscando presionar por paritarias y movilizaciones de cara a octubre.

CGT

La victoria del peronismo en las elecciones de la provincia de Buenos Aires ha reconfigurado el tablero político y ha forzado a la Confederación General del Trabajo (CGT) a replantear su estrategia frente al gobierno de Javier Milei. Aunque la central obrera descarta por ahora la realización de más paros generales, su postura será más confrontativa para desgastar al oficialismo de cara a las decisivas elecciones de octubre, que definirán la futura composición del Congreso.

Para algunos dirigentes sindicales, la CGT debe subirse a la ola del triunfo de Axel Kicillof para lograr una mayoría parlamentaria que le “saque herramientas al gobierno para que haga lo que quiera”, en una clara referencia a la posibilidad de que el presidente intente impulsar una reforma laboral sin consenso. Esta ala, más cercana a la política de Kicillof, apuesta por un aumento de la conflictividad, con más movilizaciones callejeras y la reapertura de las paritarias sin los topes que ha impuesto el Ministerio de Economía.

Dos visiones en la central obrera

La CGT se encuentra dividida entre dos posturas. Por un lado, un ala más dialoguista que, aunque reconoce la necesidad de aumentar la presión, no busca la caída del gobierno. Estos dirigentes creen que el resultado electoral no fue tanto un respaldo a Kicillof como una muestra de descontento con Milei, y que la CGT debe actuar con “prudencia” para lograr que el presidente abra una mesa de diálogo. En este sentido, descartan la posibilidad de un paro general, ya que consideran que “eso no modifica nada” y que el objetivo principal es político: ganar las próximas elecciones.

Por otro lado, un sector más duro, cercano al gobernador de Buenos Aires, cree que la CGT tiene que trabajar activamente para que el peronismo gane en octubre. Esta postura implicaría una mayor beligerancia con el gobierno, a través de reclamos más duros y una presencia más activa en la calle, con el objetivo de desgastar la imagen de Milei y de consolidar el triunfo del peronismo.

Kicillof, un líder ascendente en el sindicalismo

La victoria de Kicillof en la provincia de Buenos Aires ha tenido un impacto directo en la interna sindical. El triunfo del gobernador ha fortalecido la posición de dirigentes como Héctor Daer (Sanidad) y Andrés Rodríguez (UPCN), quienes habían apostado por el proyecto de Kicillof desde el principio. La celebración en La Plata fue una “postal” del nuevo balance de poder, con la presencia de dirigentes de la CGT, de la CTA, y de sindicatos alineados con el kirchnerismo. En un claro gesto de la nueva correlación de fuerzas, en el acto estuvo ausente Abel Furlán, el titular de la UOM y un fiel seguidor de la expresidenta Cristina Kirchner.

En este contexto de reconfiguración política, la CGT se prepara para un congreso el 5 de noviembre para elegir a sus nuevas autoridades, un proceso que estará influenciado por la victoria de Kicillof y la derrota de Milei. El resultado electoral, en definitiva, ha dado un nuevo impulso a un sector que, tras un período de prudencia, se prepara para una mayor confrontación.

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