El inicio del Torneo Clausura dejó un panorama sombrío para los dos gigantes del fútbol argentino. Tanto River Plate como Boca Juniors comenzaron su camino con dolorosos tropezones que encendieron las alarmas de manera prematura. Mientras el conjunto millonario cayó en el Mâs Monumental frente a Barracas Central, el equipo xeneize fue superado claramente por 3-0 ante Deportivo Riestra en el Estadio Guillermo Laza, desencadenando fuertes autocríticas en ambos vestuarios.
Otamendi tras su debut en River: “Quien se esconde no sabe lo que es un club grande”
En el bando de Núñez, las miradas estuvieron puestas en el estreno de Nicolás Otamendi, quien lució la cinta de capitán tras sumarse de urgencia luego de disputar la final del Mundial 2026 con la Selección Argentina. El experimentado zaguero no ocultó su malestar tras la derrota en casa y dejó un mensaje contundente puertas adentro.
“No vengo a Argentina de vacaciones, vengo a cumplir los objetivos que requiere representar a esta camiseta. Hay que dar vuelta la página rápidamente, empezar a sumar y darle tranquilidad a los chicos. Es un momento difícil, pero quien se esconde no sabe lo que es representar a un club grande“, disparó el defensor.
Asimismo, Otamendi enfatizó la necesidad de retomar la senda del triunfo rápidamente: “Las victorias te dan la posibilidad de trabajar con tranquilidad, pero no hay que sacar el foco de los objetivos. Hay que mentalizarnos de que estamos en una institución que exige personalidad. Cada partido es un examen para nosotros”.
Arruabarrena y el golpe de Boca: “El vestuario es un cementerio”
En La Ribera, el impacto por el 3-0 sufrido ante el Malevo resultó igual de profundo. El traspié significó un duro revés para el ciclo de Rodolfo Arruabarrena, quien asumió la responsabilidad absoluta por el rendimiento mostrado en el campo de juego.
“Me dio la sensación de que se podrían haber jugado 60 minutos más y aún así no les íbamos a poder entrar nunca. No inquietamos, no tuvimos ni las ganas ni el ímpetu de ir a buscar un gol, y eso es lo que más me preocupa. Que quede claro que soy el culpable”, aseveró el entrenador xeneize en rueda de prensa.
Respecto al estado anímico del plantel tras la dura goleada, el Vasco graficó con crudeza el momento que se atraviesa en el vestuario: “El vestuario es un cementerio y está bien que duela”. Pese al golpe, el DT llamó a dar vuelta la página de inmediato pensando en el cruce de este jueves ante O’Higgins por la Copa Sudamericana: “Debemos seguir trabajando, ser cautelosos y enfocarnos en estos errores para que no se repitan”.