El micetoma en Kenia: una enfermedad desatendida que devasta vidas en Turkana

En el corazón del condado más pobre de Kenia, Turkana, una enfermedad tropical llamada micetoma afecta silenciosamente a decenas de habitantes, mientras la falta de investigación y recursos agrava su impacto.

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Jennifer Ekai, de 21 años, lleva más de una década luchando contra esta enfermedad. Desde los diez años empezó a sentir dolor y deformidad en su pie derecho, afectado ahora por heridas que la obligan a caminar cojeando.

El micetoma, que está incluido en la lista de 25 enfermedades desatendidas a nivel global, se encuentra especialmente presente en zonas tropicales como México, Irán, Sudán, Somalia y el norte de Kenia. Esta dolencia tiene dos variantes: una bacteriana y otra fúngica, esta última más grave porque puede llegar a atacar el hueso, lo que muchas veces solo se combate con la amputación. Aunque no suele ser mortal, arruina la calidad de vida de quienes lo padecen, especialmente en comunidades pobres como la de los pastores nómadas de Turkana, que dependen del trabajo físico para su subsistencia.

El problema se agrava debido a que el micetoma no es una enfermedad de denuncia obligatoria, lo que dificulta conocer su verdadera prevalencia y genera un vacío en las políticas públicas para su tratamiento y prevención. Según la doctora Borna Nyaoke-Anoke, de la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Desatendidas, “son las personas y no las enfermedades en sí las que están desatendidas”, resaltando la carencia de atención sanitaria, educación y apoyo social para los afectados.

Foto: Web Cirugia Turkana : Cirugía en Turkana es un Proyecto de Cooperación Internacional que nace en 2004. Su objetivo principal era dar asistencia quirúrgica especializada a la población de Turkana, en el Norte de Kenia que es una zona con un elevado índice de pobreza y una enorme escasez de recursos sanitarios. A este objetivo inicial asistencial se le han incorporado otros dos, el docente y el investigador, conformándose así los tres pilares básicos del proyecto.

 Turkana es una vasta región de 77.000 km² en el noroeste de Kenia, ubicada en pleno valle del Rift y colindante con Uganda, Sudán y Etiopía, habita una población de unas 900.000 personas sometida a condiciones climáticas extremas, entre altas temperaturas que rondan los 35º y sequías recurrentes. Este territorio, marcado por una pobreza profunda y el aislamiento terrestre del resto del país, alberga a la tribu turkana, mayormente nómada y seminómada —un 60% y un 35% respectivamente— quienes se dedican principalmente al pastoreo de cabras y camellos. Solo un 5% de la población vive en asentamientos urbanos, siendo Lodwar, Kakuma, Lokichogio y Lokichar las localidades más importantes.

En este contexto, el proyecto Cirugía en Turkana, nacido en 2004 por iniciativa de cirujanos generales del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, ha sido clave para combatir las enfermedades y carencias locales, incluyendo el micetoma. Cada año, el equipo se desplaza al Hospital Gubernamental de Lodwar y al Hospital de Kakuma para llevar adelante campañas quirúrgicas que cubren gran parte del condado y permiten atender hasta 900 pacientes e intervenir quirúrgicamente a 300 en una sola campaña.

Es por eso que en este escenario de precariedad, la salud de los habitantes enfrenta enormes desafíos: el índice médico-paciente es de 1 por cada 75.000 habitantes, la mortalidad infantil alcanza los 220 niños por cada 1.000 nacidos, y la esperanza de vida no supera los 55 años. Las carencias en agua y alimento contribuyen a altos niveles de desnutrición, lo que agrava aún más la vulnerabilidad sanitaria.

Es en este contexto donde se desarrolla esta enfermedad tropical desatendida que afecta a las comunidades más vulnerables: el micetoma. Esta dolencia infecciosa, causada por hongos o bacterias que penetran la piel tras heridas o pinchazos, suele aparecer en zonas expuestas, como los pies, y se contagia al entrar en contacto con el suelo contaminado, con objetos punzantes o espinas —características comunes en el terreno árido de Turkana. La infección avanza lentamente, provocando inflamaciones, úlceras y deformidades en tejidos y huesos. Cuando alcanza estructuras óseas, la amputación suele ser la única opción.

Cirugía en Turkana no solo ofrece asistencia médica, sino que también involucra la capacitación del personal local e impulsa proyectos de investigación sobre enfermedades desatendidas, nutrición y resistencias bacterianas, en colaboración con universidades de España, Colombia y Estados Unidos. Esto fortalece el sistema de salud local y contribuye a mejorar el diagnóstico y tratamiento de patologías complejas, como el micetoma.

Respecto al tratamiento, aunque el fungicida itraconazol es el más recomendable, su administración a largo plazo resulta inaccesible para la mayoría, dado su alto costo y la limitación en la provisión gratuita, que depende principalmente de ONG. Esta realidad hace que las tasas de curación, potencialmente altas, disminuyan considerablemente.

El testimonio de Ekai Akumal Losike refleja el impacto humano de esta enfermedad: antes pastor exitoso, hoy apenas conserva su ganado tras vender animales para costear su tratamiento y enfrenta dificultades para cubrir los gastos escolares de sus cinco hijos.

La labor solidaria y continua de Cirugía en Turkana —que integra equipos de médicos, enfermeros, técnicos, traductores y residentes— representa un esfuerzo fundamental para atender a esta población olvidada y visibilizar la urgencia de fortalecer los recursos ante enfermedades tropicales desatendidas.

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