La violencia urbana alcanzó un nivel de crueldad inaudito durante los festejos navideños en la localidad de Melchor Romero, partido de La Plata. Según la reconstrucción judicial, la disputa se originó cuando la víctima, identificada como Marcos Videla, comenzó a utilizar pirotecnia frente a su vivienda. Su vecino, un hombre con antecedentes de conductas violentas, salió a recriminarle el ruido, alegando que los estruendos molestaban a sus mascotas. Lo que comenzó como un cruce de insultos derivó rápidamente en una ejecución a sangre fría.
Testigos presenciales relataron a los investigadores que el agresor ingresó a su domicilio, tomó un arma de fuego y, sin mediar más palabras, efectuó varios disparos contra Videla. El detalle más estremecedor del caso surgió de las declaraciones testimoniales: mientras la víctima yacía herida en el suelo, el atacante se acercó y, antes de disparar el tiro de gracia, le espetó: “¿Todavía estás vivo vos?”. La frialdad del relato describe una escena de odio desmedido que dejó a la comunidad local en estado de shock.
La intervención policial fue inmediata. Efectivos de la Comisaría 14ª de La Plata lograron capturar al sospechoso a pocas cuadras del lugar del hecho, cuando intentaba descartar el arma homicida. La causa, caratulada como “Homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) en turno, que ya ordenó las pericias balísticas y el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona para terminar de blindar la acusación contra el detenido.
Este crimen pone de manifiesto la cara más oscura de los conflictos vecinales y el peligro del uso de armas para dirimir diferencias. Si bien en toda la provincia rigen campañas de “Pirotecnia Cero” para evitar accidentes y proteger a personas sensibles o animales, nada justifica una reacción de tal magnitud. El caso ha reabierto el debate sobre la portación ilegal de armas y la falta de mecanismos de mediación ante la creciente agresividad en los barrios durante las festividades.
Hoy, la familia de Videla exige justicia mientras Melchor Romero intenta asimilar el horror. El 2025 cierra con una cifra roja que no responde a la inseguridad tradicional, sino a una falla social profunda donde el incumplimiento de una norma —como el uso de pirotecnia— terminó siendo el detonante de una ejecución sumaria. La justicia platense tiene ahora la tarea de determinar si existía una animosidad previa que explique por qué un brindis de medianoche se convirtió en un escenario de muerte.