Perú: recorte en “Beca 18” dejó a miles de talentos sin futuro universitario

El ajuste presupuestario en Perú redujo de 20.000 a 2.000 las vacantes de Beca 18, afectando a 97.000 aspirantes. El País destaca que la crisis, originada por falta de fondos y cambios políticos, rompe la principal vía de ascenso social.

Marcha por el derecho a la educación pública en Perú.

La ilusión de miles de jóvenes peruanos por acceder a la educación superior se ha visto truncada tras un severo ajuste presupuestario en el programa estatal Beca 18. Lo que inicialmente se promocionó como una convocatoria histórica para otorgar 20.000 vacantes, se ha transformado en una crisis institucional que solo permitirá beneficiar a menos de 2.000 postulantes. Según reporta El País, esta reducción drástica responde a una falta de previsión financiera y a las turbulencias políticas derivadas del reciente cambio de mando en el Ejecutivo, dejando en la incertidumbre a un récord de 97.000 aspirantes de bajos recursos y alto rendimiento académico.

El conflicto se originó cuando el Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) lanzó el concurso sin contar con el respaldo económico del Ministerio de Economía y Finanzas, que omitió los recursos necesarios en la ley de presupuesto anual. La situación se agravó con la transición gubernamental, periodo en el que las negociaciones entre los sectores de Educación y Economía se estancaron. Como consecuencia, el presupuesto disponible de apenas 50 millones de soles resulta insuficiente para cubrir los más de 500 millones que demandaba la promesa original, rompiendo el puente hacia la profesionalización para estudiantes de zonas rurales y humildes que veían en este apoyo su única vía de escape a la exclusión.

El impacto social y la ruptura de la confianza estatal

Para muchos adolescentes, Beca 18 representa mucho más que un pago de matrícula; es una cobertura integral que incluye alimentación y vivienda, factores determinantes para quienes provienen de provincias alejadas de Lima. El País recoge testimonios de organizaciones como la Red Nacional de Juventudes del Perú, cuyos integrantes denuncian un “tira y jala” burocrático que vulnera la fe pública en los concursos estatales. El sentimiento de frustración es compartido por exbecarios y fundadores de academias sociales, quienes advierten que este recorte empuja a los jóvenes a regresar a trabajos precarios o sectores informales, perdiendo el capital humano de una generación que suele ser la primera en sus familias en alcanzar estudios superiores.

Desde una perspectiva técnica, analistas destacan que, aunque Beca 18 es un programa sumamente eficaz con una tasa de deserción inferior al 1%, su modelo de subvención total es costoso y limita el alcance frente a la magnitud de la demanda. Expertos del Centro para el Análisis de Políticas Públicas de Educación Superior sugieren que Perú debe diversificar sus modalidades de ayuda, integrando créditos educativos y becas parciales para acercarse a los niveles de cobertura de países vecinos como Chile o Colombia. Mientras tanto, la lista de preseleccionados se posterga y la tensión social aumenta, evidenciando que la educación ha dejado de ser una prioridad real en la agenda de austeridad fiscal del nuevo gabinete.

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