Crónica de la brutalidad sistemática en territorio iraní

La represión en Irán alcanza niveles atroces con el uso de ametralladoras contra civiles y bloqueos informáticos. Mientras familias denuncian cobros por recuperar cadáveres, activistas estiman miles de decesos, superando registros históricos de violencia bajo un estado de sitio absoluto.

Protestas en Irán

Testimonios desgarradores obtenidos a través del exilio en España exponen una realidad de exterminio en las calles de Irán, donde la represión ha escalado al uso de armamento bélico contra civiles. Según relatos de activistas y allegados a las víctimas, las fuerzas del orden ejecutan operativos nocturnos que incluyen el corte deliberado del suministro eléctrico para facilitar disparos indiscriminados con ametralladoras. Los cadáveres son posteriormente retirados en convoyes oficiales, mientras las familias enfrentan la humillación de pagar elevadas sumas de dinero, descritas como el “costo de la munición”, para recuperar los restos de sus seres queridos en un país asfixiado por el bloqueo de comunicaciones y la escasez de suministros básicos.

La magnitud de la tragedia sugiere una cifra de fallecidos que podría superar los 12,000 solo en la capital, Teherán, una estadística que pulveriza los registros de masacres previas del régimen. Imágenes filtradas de depósitos de cadáveres muestran hileras de bolsas identificadas con números que evidencian un desbordamiento de las morgues. Mientras tanto, la población vive bajo un estado de sitio permanente, donde simples desplazamientos para adquirir medicinas o alimentos terminan en arrestos arbitrarios y torturas. La parálisis comercial es casi total y el temor a ejecuciones masivas e inmediatas crece, mientras la comunidad internacional debate posibles respuestas militares ante lo que se perfila como una crisis humanitaria de proporciones históricas.

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