Pekín planea vuelos comerciales y nuevas misiones en disputa con EE.UU.
Pekín planea vuelos comerciales y nuevas misiones en disputa con EE.UU.

China volvió a exhibir esta semana la magnitud de sus ambiciones espaciales. En un contexto de competencia tecnológica directa con Estados Unidos, el principal contratista aeroespacial del país anunció que buscará avanzar en el turismo espacial suborbital en los próximos cinco años y, de forma gradual, extender esas operaciones hacia vuelos orbitales.
La declaración provino de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CCTAC), empresa estatal clave del programa espacial, que también se comprometió a desarrollar infraestructura digital de gran escala vinculada al sector. Según informó la cadena estatal CCTV, el objetivo es consolidar una industria de vuelos comerciales que pueda transformarse en un mercado viable, al estilo de la aviación civil.
La exploración espacial dejó de ser solo un campo científico: hoy es un terreno donde se combinan negocios, prestigio internacional y ventajas militares. Tanto China como Estados Unidos buscan posicionarse como líderes en un dominio que consideran estratégico para el siglo XXI. En ese marco, la CCTAC reafirmó su meta de convertir a China en una “potencia espacial líder” para 2045.
El turismo espacial aparece como una de las áreas más visibles de esa competencia. El modelo de referencia sigue siendo SpaceX, la compañía estadounidense que con su cohete reutilizable Falcon 9 logró reducir costos de lanzamiento y potenciar proyectos privados como Starlink, que domina gran parte del mercado de satélites en órbita terrestre baja.
Uno de los principales obstáculos para China sigue siendo la falta de una prueba plenamente exitosa de cohetes reutilizables. La reutilización es considerada clave para bajar los costos de las misiones y multiplicar los lanzamientos, algo fundamental si el país quiere sostener un programa comercial de gran escala.
A pesar de ello, Pekín alcanzó un récord de 93 lanzamientos espaciales el año pasado, impulsado en parte por el crecimiento de empresas emergentes del sector aeroespacial, que avanzan rápidamente bajo el paraguas estatal.
China ha señalado en varias ocasiones que el dominio de SpaceX en satélites de órbita baja representa un riesgo para su seguridad nacional. Por eso, busca construir sus propias megaconstelaciones.
A finales de diciembre, entidades chinas presentaron planes ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para desplegar cerca de 200.000 satélites en los próximos 14 años. La iniciativa apunta a reservar posiciones orbitales y frecuencias, un paso que también tiene un fuerte componente geopolítico.
El anuncio de turismo espacial coincidió con otra señal relevante: la inauguración de la primera Escuela de Navegación Interestelar de China, ubicada en la Academia China de Ciencias. La institución busca formar especialistas en áreas avanzadas como propulsión interestelar y navegación en espacio profundo.
Medios estatales como Xinhua destacaron que los próximos 10 a 20 años serán una “ventana de desarrollo acelerado” para China en exploración más allá de la órbita terrestre, con proyectos que incluyen una futura estación de investigación lunar y programas de detección de exoplanetas.
CCTV también informó que la CCTAC planea enfocarse en tecnologías clave como la exploración de pequeños cuerpos celestes, la minería espacial inteligente y el fortalecimiento de normas internacionales sobre gestión del tráfico espacial y desechos orbitales.
China ya demostró avances con la misión Chang’e-6, que en 2024 se convirtió en la primera sonda en traer muestras de la cara oculta de la Luna.
Estados Unidos enfrenta una presión creciente: China es vista como su principal rival en la nueva etapa lunar. Washington busca regresar con astronautas al satélite en esta década, mientras que Pekín acelera su propio programa, en una carrera que redefine quién dominará el próximo capítulo de la exploración espacial.
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