Diálogos al margen de la diplomacia
El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, mantiene una serie de conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y asistente personal de Raúl Castro.
Según revelaron fuentes de la administración estadounidense, estos encuentros se produjeron fuera de los canales oficiales de comunicación entre Washington y La Habana. El objetivo de estos contactos es explorar una posible salida a la crisis sistémica que atraviesa el país caribeño.
Rodríguez Castro, de 41 años y conocido bajo el apodo de “El Cangrejo”, es identificado por el gobierno de Donald Trump como una figura clave dentro del entorno familiar que aún controla los hilos del poder en la isla.
El Departamento de Estado considera que el joven representa a una generación de cubanos con perfil empresarial, vinculada al conglomerado militar GAESA, que priorizaría la supervivencia económica sobre la ortodoxia comunista.
El impacto del factor venezolano
La presión sobre la administración de Miguel Díaz-Canel se intensificó tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Este suceso interrumpió el envío de petróleo subsidiado hacia Cuba, lo que provocó una parálisis energética sin precedentes.
Además, la Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, señaló que el régimen cubano está en una fase de desmoronamiento y urgió a sus líderes a implementar cambios drásticos en el corto plazo.
Por su parte, el presidente Donald Trump insistió en que Cuba debe alcanzar un acuerdo con su administración para evitar un agravamiento de la situación humanitaria.
Aunque Washington descartó una intervención militar directa, las sanciones actuales buscan restringir el acceso a divisas y combustibles, dejando al gobierno cubano con escasas opciones de maniobra fuera de una negociación.