la Ciudad impulsa pacto familiar para postergar primer celular

El Ministerio de Educación de la Ciudad lanzó un plan para que las familias posterguen la entrega de celulares inteligentes hasta el nivel secundario, ante datos que revelan altos niveles de ansiedad y dependencia tecnológica en alumnos de primaria.

El pacto invita a familias a reflexionar sobre el uso del celular. Foto: Prensa.

La regulación del uso de dispositivos personales en el ámbito escolar sumó un nuevo capítulo con la presentación de la iniciativa «Compromiso familiar por estudiantes sin celular».

El programa busca que las familias acuerden de manera voluntaria no otorgar smartphones a los niños hasta finalizar el ciclo primario. La medida complementa la normativa vigente que restringe el uso de teléfonos durante las horas de clase en los niveles inicial y primario de los establecimientos educativos porteños.

Un relevamiento realizado por la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa de la Ciudad expuso la urgencia de la problemática. Según el informe, cuatro de cada 10 estudiantes manifestaron sentir angustia por el uso excesivo de redes sociales.

Asimismo, cinco de cada 10 alumnos reconocieron el deseo de reducir el tiempo frente a la pantalla sin lograr resultados positivos. Estos indicadores advirtieron a las autoridades sobre el impacto directo en el descanso y el rendimiento académico de los menores.

El acuerdo propuesto por el Gobierno porteño establece dos ejes centrales: retrasar la entrega del primer dispositivo inteligente y fijar una edad mínima para el acceso a redes sociales. La adhesión al acta no es obligatoria y puede realizarse de forma presencial en las escuelas o mediante la plataforma virtual Escuela en Familia. Al tratarse de una decisión privada, el éxito de la medida dependerá exclusivamente del consenso entre padres.

Las escuelas que registren firmas de compromiso contarán con el seguimiento de equipos especializados. Estos grupos ofrecerán talleres y espacios de formación para brindar herramientas de acompañamiento a adultos.

El objetivo declarado por la cartera educativa es proteger la salud emocional y garantizar que los espacios de aprendizaje permanezcan enfocados en la interacción pedagógica, exceptuando únicamente los casos que requieran dispositivos por razones de accesibilidad.

La implementación de este pacto voluntario plantea un escenario complejo en la convivencia escolar. Mientras la ciudad intenta mitigar la dependencia tecnológica mediante la autorregulación familiar, la efectividad de una medida sin carácter obligatorio queda bajo el escrutinio de la comunidad educativa. ¿Logrará un acuerdo de partes frenar una tendencia global de consumo digital temprano o se convertirá en una recomendación formal sin impacto real en la conducta de los jóvenes?

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