Las razones que terminaron con el ciclo de Gallardo

Contra sus sentimientos más profundos, pero con la certidumbre de saber que se había quedado sin balas, Gallardo se va de River luego de acumular demasiadas razones para el adiós y muy pocas para sostenerse en el cargo tras un año y medio sin alegrías duraderas.

Foto: NA.

Leonardo Peluso – Periodista

Marcelo Gallardo regresó River inesperadamente en agosto del 2024, ni él supuso que el segundo ciclo estaría tan pegado al primero, ni tampoco lo imaginaron los dirigentes y menos aún la gente. Pero bastó que el ciclo de Martín Demichelis se desconectara de la realidad para que su regreso fuera inevitable. Con su vuelta River iba a recuperar el orden y la compostura, iba a tener identidad de juego, iba a ser deportivo ganar y volverían los aires triunfales internacionales.

Todo volvería a los buenos viejos tiempos. Por eso su regreso se festejó como una final ganada de la Libertadores. Pasaron 568 días, nada salió como lo esperaba el Mundo River y las todas las razones razonables empujaron su salida, apenas sus ganas y su capacidad de resiliencia le daban una chance que al final se derrumbó. Ayer, sus ganas de seguir un poco más, chocaron contra un sin número de argumentos que le gritaban al oído que ya no había más que hacer. Esa ilusión le duró unas horas de siesta.

El porqué se enumera en fila, del lado del debe. Primero y principal, nunca pudo armar equipos que lo identificaran como DT y que eso se traslade a la gente. Esa simbiosis que tanto alimentó el amor con los hinchas brilló por su ausencia en todo ese periodo y la gente nunca vio un equipo de Gallardo, por momentos fue una continuidad de Demichelis el juego del equipo y por momentos algunos llegaron a decir que River jugaba peor. Fueron 85 partidos donde sólo una o dos veces hubo identificación.

Después, Gallardo construyó una voracidad ganadora que hacía temblar a los rivales. Se llegó a decir que el fútbol argentino era un deporte donde en general gana Gallardo. Desde 2014 hasta 2022 que se fue, la efectividad de puntos y triunfos fue una de las más altas de la historia. Su segundo periodo tiene una marca final letal, perdió 12 partidos de los últimos 20 que jugó y 10 de los últimos 15. En este ciclo, obtuvo 35 victorias, 32 empates y 18 derrotas, sin conseguir títulos y con una efectividad del 53,72 por ciento.

Gallardo siempre se hizo fuerte en los mano a mano, incluso hizo historia contra los Brasileños con victorias memorables en los cruces. En estos dos años nada de eso sucedió. Si bien ganó un par de cruces de Libertadores en 2024 y en 2025, en todos jamás sacó chapa de candidato y cuando le tocó un equipo de Brasil no estuvo ni cerca de la épica. A nivel local, perdió una final con Talleres por penales sin patear al arco, luego una semifinal contra Independiente Rivadavia, un mano a mano con Platense y otro con Racing.

Por último, los mercados de pases siempre fueron a pedir de Gallardo, en general sus aciertos causaban furor y los jugadores morían por ser dirigidos por él. En cambio, en los 4 que tuvo en este segundo periodo, ninguno de los jugadores que trajo le respondió a la altura de lo que invirtió y varios se acabaron yendo a pesar que tuvieron sus oportunidades. Ahora River irá por la sucesión y Gallardo se irá ovacionado, seguramente en algún momento volverá porque a empezar de este año y medio, las cuentas históricas le van a ser siempre favorables.

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