La Confederación General del Trabajo (CGT) ratificó este miércoles que no realizará medidas de fuerza ni movilizaciones masivas durante la sesión del próximo viernes en el Senado, donde la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo busca su sanción definitiva.
En su lugar, los dirigentes optaron por una estrategia de judicialización que se materializará el lunes con una marcha limitada a delegados y directivos hacia el Palacio de Tribunales.
El secretario general del Sindicato del Seguro, Jorge Sola, informó tras el encuentro en la sede de UPCN que la presentación judicial se centrará en los puntos que la central considera inconstitucionales.
Según el dirigente, el proyecto altera derechos individuales y colectivos de los trabajadores. El lunes, a partir de las 11, los gremialistas se concentrarán en Plaza Lavalle para acompañar la petición legal, repitiendo el esquema utilizado el 27 de diciembre de 2023 contra el Decreto de Necesidad y Urgencia 70 (DNU).
Tensión y fractura interna
La postura moderada de la conducción nacional generó un quiebre con el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), bloque que agrupa a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y otros 100 gremios.
El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, cuestionó duramente la decisión y afirmó que la judicialización se utiliza como una justificación para no confrontar en el Congreso. Ante la falta de respaldo de la central obrera, el FreSU redujo su paro previsto de 36 a 24 horas para este viernes.
Dentro de la reunión de la mesa chica cegetista, voces como las de Juan Carlos Schmid (Transporte) y Omar Maturano (La Fraternidad) solicitaron medidas más drásticas, pero prevaleció la postura de los sectores dialoguistas.
Por su parte, el líder de Comercio, Armando Cavalieri, propuso una autocrítica sobre la falta de propuestas técnicas y sugirió convocar a economistas para conformar una plataforma política de cara a 2027.