Desplome fabril: más del 50% de empresas reporta caídas

La Unión Industrial Argentina reportó un fuerte retroceso en enero de 2026. El Monitor de Desempeño Industrial descendió a 36,5 puntos por la baja demanda interna y la creciente competencia de productos importados, en medio de tensiones con el Gobierno nacional.

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Foto: NA.

La actividad manufacturera argentina registró una profundización de su tendencia negativa durante el primer mes del año. Según el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA), el indicador se posicionó en 36,5 puntos, lo que representó una caída de 7,5 unidades respecto a la medición anterior. Este resultado ubicó a la industria por decimoquinta vez consecutiva debajo del umbral de expansión.

El relevamiento, realizado entre 644 empresas de todo el país, reveló que el 53,3% de las fábricas experimentó una contracción en sus niveles de producción. La situación fue similar en el mercado interno, donde el 54,7% de las firmas informó una disminución en sus ventas.

En contraste, solo el 13,3% de los consultados logró incrementos en ambos indicadores, marcando uno de los registros más bajos de la serie histórica para un mes de enero.

Tensiones y reclamos sectoriales

La difusión de estos datos ocurrió tras el cruce público entre el Poder Ejecutivo y los referentes fabriles. El presidente de la Nación, Javier Milei, cuestionó la competitividad de grandes empresarios del sector siderúrgico y de aluminio durante la apertura de sesiones del Congreso.

En respuesta, la entidad presidida por Martín Rappallini solicitó respeto para quienes generan empleo e inversión, mientras los industriales manifestaron su intención de recuperar un diálogo basado en el reconocimiento de su rol social.

Más allá del clima político, el informe técnico subrayó que la caída de la demanda interna constituye el principal obstáculo para el 46,1% de las empresas. Asimismo, surgió una nueva preocupación: la dificultad para competir con bienes importados.

Esta variable, que no figuraba en los registros de finales de 2024, representó en enero de 2026 el 19,4% de las inquietudes empresarias, desplazando al problema de los costos operativos que solía liderar las estadísticas.

Impacto en el empleo y las finanzas

El deterioro de la actividad comenzó a trasladarse a las plantillas laborales. El 22,2% de las compañías redujo su dotación de personal durante el último periodo. Entre las empresas que ajustaron su estructura, el 50% aplicó despidos directos, mientras que el resto optó por la reducción de turnos o la implementación de suspensiones.

Las proyecciones para los próximos doce meses no muestran un cambio de tendencia claro, ya que el 26% de las firmas prevé nuevas reducciones.

Paralelamente, la cadena de pagos mostró signos de estrés. El 45,6% de las fábricas manifestó dificultades para cancelar compromisos salariales, de servicios públicos o con proveedores. Ante esta situación, el 38,1% de las organizaciones debió recurrir a un mayor endeudamiento de corto plazo para sostener la operatividad mínima.

La combinación de una menor demanda doméstica y la apertura a la competencia externa plantea un escenario de reconfiguración para el sector fabril argentino. El enfriamiento de las expectativas económicas para lo que resta del año sugiere un panorama complejo. ¿Podrá la industria local adaptarse a este nuevo esquema de competencia global sin que se comprometa la estructura del empleo formal?

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